Comercio exterior: el déficit marroquí alcanza los 324.000 millones de dírhams.

El comercio exterior de Marruecos registró una evolución desigual al cierre de septiembre de 2026. Aunque las exportaciones industriales mantuvieron una trayectoria positiva, especialmente en los sectores de automoción y aeronáutica, el fuerte crecimiento de las importaciones provocó un aumento del déficit comercial del 25,4 %, hasta alcanzar los 323.940 millones de dírhams. Esta evolución pone de manifiesto los desafíos estructurales relacionados con la dependencia de los suministros extranjeros y la necesidad de fortalecer la capacidad productiva nacional.

Según los datos provisionales de la Oficina de Cambios de Marruecos, las importaciones de mercancías alcanzaron los 707.990 millones de dírhams durante los nueve primeros meses de 2026, lo que representa un incremento del 17 % respecto al mismo periodo del año anterior. Por su parte, las exportaciones crecieron un 10,7 %, hasta situarse en 384.050 millones de dírhams, ampliando el déficit comercial desde los 258.280 millones registrados un año antes hasta los 323.940 millones.

Como consecuencia de este desequilibrio, la tasa de cobertura de las importaciones por las exportaciones descendió hasta el 54,2 %, con una caída de 3,1 puntos porcentuales. Este indicador refleja la persistente diferencia entre las crecientes necesidades de abastecimiento de la economía marroquí y su capacidad para generar ingresos suficientes mediante las ventas al exterior.

Pese a estas dificultades, la industria automovilística continúa consolidándose como uno de los principales motores del comercio exterior del Reino. Sus exportaciones alcanzaron los 132.110 millones de dírhams, con un crecimiento del 14,3 %, impulsadas principalmente por la fabricación de vehículos y los sistemas de cableado eléctrico. Estos resultados confirman la creciente integración de Marruecos en las cadenas internacionales de valor de la industria automotriz.

El sector aeronáutico también registró un comportamiento destacado, con un aumento de las exportaciones del 22,3 %, hasta alcanzar los 26.220 millones de dírhams. Este avance refleja el desarrollo de las actividades de ensamblaje de componentes aeronáuticos y fabricación de sistemas de interconexión eléctrica, reforzando la posición del país dentro de la industria aeronáutica mundial.

Por su parte, las exportaciones de fosfatos y derivados se mantuvieron relativamente estables, en torno a los 74.650 millones de dírhams, mientras que los sectores agrícola y agroalimentario experimentaron un crecimiento del 10,7 %, favorecido por la evolución de la demanda internacional de productos marroquíes.

En cuanto a las importaciones, la factura energética se convirtió en uno de los principales factores del deterioro de la balanza comercial. Su valor alcanzó los 111.600 millones de dírhams, lo que supone un incremento del 37 %, debido principalmente al encarecimiento de los suministros de gasóleo y fuelóleo. Esta evolución evidencia la vulnerabilidad de la economía nacional frente a las fluctuaciones de los precios internacionales de la energía.

También aumentaron las importaciones de productos terminados de consumo, materias primas y productos semielaborados, como consecuencia de las crecientes necesidades de equipamiento, componentes industriales y bienes de consumo de la economía marroquí.

Esta situación vuelve a poner de relieve la importancia estratégica de acelerar la sustitución de determinadas importaciones mediante la producción nacional, especialmente en los sectores energético, industrial y de bienes intermedios. El fortalecimiento de las cadenas locales de suministro permitiría reducir la dependencia exterior y mejorar la competitividad del tejido productivo.

Para las empresas industriales marroquíes, el principal desafío consiste en aumentar la integración local, diversificar los mercados internacionales y desarrollar productos con mayor valor añadido, apoyándose en la innovación tecnológica, la modernización de las instalaciones y la ampliación de las capacidades productivas.

La mejora sostenible de la balanza comercial dependerá, en última instancia, de la capacidad de Marruecos para transformar sus grandes inversiones industriales en producción exportable, generar empleo cualificado y reducir progresivamente su dependencia de los suministros extranjeros. De este modo, el Reino podrá fortalecer su soberanía económica y consolidar su posición como plataforma industrial estratégica en el comercio internacional.

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