Marruecos dispone actualmente de aproximadamente 15.000 hectáreas de suelo acondicionado destinadas a zonas industriales, frente a las 10.000 hectáreas existentes al inicio del mandato gubernamental, mientras que otras 7.000 hectáreas están previstas. El suelo industrial se convierte así en un instrumento central de la política industrial y de inversión del país.
El aumento es significativo: desde 2021 se han acondicionado 5.000 hectáreas adicionales, lo que representa un incremento del 50% de la superficie industrial disponible respecto al inicio del mandato.
El Gobierno prevé además 7.000 hectáreas adicionales, lo que elevaría a medio plazo el potencial total acondicionado y programado hasta aproximadamente 22.000 hectáreas.
El suelo industrial se convierte en un factor de competitividad
Sin embargo, el desafío ya no es únicamente cuantitativo. Para los inversores, la disponibilidad de terrenos debe ir acompañada de infraestructuras, energía competitiva, acceso al agua, conectividad logística y procedimientos administrativos ágiles.
Esta cuestión adquiere especial importancia con la llegada de proyectos relacionados con las baterías, la industria automotriz, la aeronáutica, los textiles industriales, los materiales avanzados y las energías renovables.
Marruecos cuenta actualmente con varias plataformas industriales capaces de acoger inversiones internacionales. Tanger Tech, Kenitra, Nouaceur, Jorf Lasfar y otros polos regionales están llamados a desempeñar un papel cada vez más importante.
El próximo paso será, por tanto, transformar el suelo industrial acondicionado en proyectos industriales productivos, orientados a la exportación y capaces de integrar proveedores locales.

