Marruecos refuerza su seguridad alimentaria.

El trigo es uno de los productos estratégicos más importantes para Marruecos, que continúa reforzando su seguridad alimentaria frente al cambio climático y la volatilidad de los mercados internacionales. El Reino es uno de los mayores importadores de trigo de África, con compras anuales que oscilan entre 5 y 7 millones de toneladas, destinadas a cubrir la demanda interna, mientras que el consumo nacional se sitúa entre 10 y 11 millones de toneladas al año.

La producción nacional sigue dependiendo en gran medida de las precipitaciones. En los años de buenas cosechas puede superar los 7 millones de toneladas, pero durante los períodos de sequía suele reducirse a entre 3 y 5 millones de toneladas. El valor anual de las importaciones de trigo se estima entre 18.000 y 25.000 millones de dirhams (alrededor de 2.000 millones de dólares estadounidenses). El trigo blando representa aproximadamente el 80 % de las importaciones y se destina principalmente a la producción de pan, alimento básico de la población, mientras que el trigo duro se utiliza para la fabricación de sémola y pasta.

Con el fin de garantizar el abastecimiento, Marruecos ha diversificado progresivamente sus proveedores. Aunque Francia sigue siendo su principal socio histórico, el país también importa trigo de Rusia, Canadá, Rumanía, Alemania, Ucrania, Lituania y Argentina, reduciendo así los riesgos asociados a las tensiones geopolíticas y a las interrupciones de las cadenas mundiales de suministro.

El Reino también continúa reforzando su infraestructura logística. La capacidad nacional de almacenamiento de cereales alcanza aproximadamente 4 millones de toneladas, mientras que se están desarrollando nuevos proyectos para ampliar los silos y modernizar las infraestructuras portuarias con el objetivo de fortalecer las reservas estratégicas y garantizar un suministro estable.

Ante los desafíos climáticos, la seguridad alimentaria se ha convertido en una prioridad nacional. A través de la estrategia Generación Green 2020-2030, Marruecos invierte en la modernización de la agricultura, el aumento de la productividad cerealista, el desarrollo de variedades más resistentes a la sequía y la expansión de los sistemas de riego eficientes.

Paralelamente, el país impulsa importantes inversiones en infraestructuras hídricas, incluyendo la construcción de nuevas presas, la desalación de agua de mar, la interconexión de cuencas hidrográficas y la reutilización de aguas residuales tratadas. El objetivo es superar una capacidad de 1.700 millones de metros cúbicos de agua desalinizada al año para 2030.

Con una población que podría superar los 40 millones de habitantes en 2030, se prevé un aumento sostenido de la demanda de cereales y alimentos básicos. En este contexto, el trigo ya no representa únicamente un desafío comercial, sino que se ha convertido en un pilar fundamental para la estabilidad económica y social del Reino.

Esta estrategia también abre importantes oportunidades de inversión en almacenamiento, logística, agroindustria, tecnologías de riego, semillas mejoradas y agricultura inteligente, consolidando al sector cerealista como uno de los principales motores de la seguridad alimentaria, el desarrollo sostenible y la soberanía económica de Marruecos.

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