Marruecos–Estados Unidos: el F-35, en el centro de una nueva ambición industrial, militar y tecnológica

La presencia de dos cazas furtivos estadounidenses F-35A en el Marrakech Airshow 2026, las iniciativas industriales de Lockheed Martin en Marruecos y el aumento de la capacidad de compromiso presupuestario en materia de defensa han reavivado las especulaciones sobre una posible adquisición de estos aviones de quinta generación por parte de las Fuerzas Reales del Aire marroquíes. Aunque no se ha confirmado oficialmente ningún contrato de compra, estos acontecimientos ponen de relieve desafíos que van mucho más allá de una simple operación militar: la modernización de las capacidades aéreas del Reino, el desarrollo de una industria nacional de defensa, la transferencia de conocimientos especializados y la integración de Marruecos en las cadenas globales de valor del sector aeroespacial. Para Rabat y Washington, la verdadera oportunidad estratégica podría consistir en transformar una cooperación militar histórica en una asociación industrial y tecnológica duradera.

La posibilidad de que Marruecos se incorpore al grupo de países que operan el caza estadounidense F-35 despierta un interés creciente en los sectores de defensa y de la industria aeroespacial. Varios acontecimientos registrados en octubre de 2026 han alimentado esta hipótesis, entre ellos la participación de dos aeronaves de la Fuerza Aérea estadounidense en el Marrakech Airshow, la presentación de un simulador de cabina por parte de Lockheed Martin y diversas informaciones periodísticas sobre un eventual programa de formación de pilotos marroquíes en Estados Unidos. Sin embargo, estos indicios, por significativos que sean, no permiten concluir que exista un pedido confirmado ni un acuerdo formal de adquisición.

La importancia económica de este asunto trasciende ampliamente la renovación de la flota de combate marroquí. En un contexto internacional marcado por la reorganización de las cadenas de suministro, la creciente importancia de la soberanía tecnológica y el peso estratégico de las industrias de defensa, Marruecos podría aprovechar su asociación con Washington para reforzar su estructura productiva, atraer nuevas inversiones y desarrollar competencias industriales de alto valor añadido.

Esta perspectiva se inscribe en la estrategia de diversificación industrial del Reino. Tras consolidar ecosistemas manufactureros competitivos en los sectores del automóvil, la aeronáutica civil y los componentes eléctricos, Marruecos aspira a ampliar progresivamente sus capacidades en la industria de defensa. La cooperación con grandes grupos estadounidenses podría acelerar esta transformación, siempre que se traduzca en proyectos concretos y compromisos industriales verificables.

El esfuerzo presupuestario amplía las perspectivas de modernización militar

El proyecto de Ley de Finanzas de 2027 ofrece un primer indicador financiero de esta orientación estratégica. El Gobierno prevé elevar hasta 190.500 millones de dírhams el límite de los compromisos anticipados destinados a la adquisición y reparación de equipos de las Fuerzas Armadas Reales, así como al apoyo de la industria de defensa. Esta cifra representa un incremento del 21,2 % respecto a los 157.170 millones de dírhams previstos para 2026.

Esta evolución refleja la voluntad del Reino de preservar un margen financiero suficiente para financiar programas militares estructurales cuyos compromisos contractuales y desembolsos pueden extenderse durante varios ejercicios presupuestarios. No obstante, resulta fundamental distinguir entre el límite de los compromisos anticipados y el gasto anual efectivo. Los 190.500 millones de dírhams no constituyen el presupuesto anual de defensa ni una cantidad íntegramente disponible para adquisiciones en 2027. Por separado, la cuenta especial correspondiente dispone de una dotación de 11.490 millones de dírhams para ese ejercicio.

En caso de que Marruecos decidiera adquirir cazas F-35, las implicaciones financieras serían considerables. Al precio de compra de las aeronaves habría que añadir las inversiones en infraestructuras especializadas, sistemas de apoyo logístico, formación de pilotos y personal técnico, equipos informáticos seguros, repuestos, mantenimiento y actualizaciones continuas. Un programa de estas características supondría, por tanto, un compromiso financiero y operativo durante varias décadas.

El aumento de la capacidad de compromiso presupuestario no puede interpretarse como una prueba de una adquisición inminente del F-35. Sin embargo, demuestra la importancia que Marruecos concede a la modernización de sus equipos militares y al desarrollo de una base industrial nacional capaz de acompañar esta transformación.

Lockheed Martin abre nuevas oportunidades para la industria marroquí

La señal económica más concreta procede de las iniciativas industriales de Lockheed Martin en Marruecos. Presente en el Marrakech Airshow 2026 como patrocinador Platinum, el grupo estadounidense organizó el 6 de octubre una jornada dedicada a los industriales marroquíes, con la participación del Ministerio de Industria y Comercio. El objetivo consistía en identificar empresas capaces de incorporarse a su red de proveedores y responder a los exigentes requisitos técnicos y de calidad de sus programas industriales.

Esta iniciativa abre perspectivas de cooperación que no dependen necesariamente de la adquisición de cazas F-35. Marruecos mantiene desde hace años una relación con Lockheed Martin a través de los aviones de combate F-16 y los aparatos de transporte militar Hércules. La ampliación de esta cooperación podría generar nuevas oportunidades en subcontratación aeronáutica, mantenimiento, ingeniería, mecanizado de precisión, fabricación de componentes y servicios industriales especializados.

El Reino dispone de importantes ventajas para respaldar esta evolución. Su industria aeronáutica ha desarrollado, a lo largo de los años, competencias en fabricación de componentes, cableado eléctrico, ensamblaje, tratamientos de superficie y mantenimiento. Estas capacidades constituyen una base que podría aprovecharse progresivamente en determinados segmentos de la aeronáutica militar, siempre que se cumplan las certificaciones, autorizaciones y normas internacionales exigidas.

Para las empresas estadounidenses, una asociación industrial más profunda con Marruecos permitiría diversificar proveedores, aprovechar la proximidad geográfica a Europa y beneficiarse de un entorno industrial y logístico ya consolidado. Para los fabricantes marroquíes, la oportunidad radica en acceder a mercados tecnológicamente exigentes, ampliar sus capacidades de producción y conseguir contratos industriales a largo plazo.

No obstante, el éxito de esta cooperación dependerá de la capacidad de las empresas nacionales para cumplir los estándares internacionales de calidad, trazabilidad, seguridad y conformidad normativa. Los encuentros empresariales constituyen únicamente una primera etapa. El verdadero impacto económico se medirá mediante las homologaciones obtenidas, los contratos adjudicados, las inversiones realizadas y los empleos cualificados creados.

El Marrakech Airshow refuerza el interés por las tecnologías militares avanzadas

La participación de dos cazas furtivos F-35A de la Fuerza Aérea estadounidense en el Marrakech Airshow, el 7 de octubre de 2026, constituyó uno de los acontecimientos más destacados de la exposición. Los aparatos procedían de la 48.ª Ala de Caza, estacionada en la base británica de RAF Lakenheath, y pusieron de manifiesto la profundidad estratégica de la cooperación militar entre Rabat y Washington.

Paralelamente, Lockheed Martin presentó un simulador de cabina destinado a mostrar a determinados visitantes el entorno tecnológico de su caza de quinta generación. Más allá de sus capacidades furtivas, el F-35 incorpora sistemas avanzados de fusión de datos procedentes de sensores, tecnologías digitales y mecanismos de intercambio de información que transforman significativamente la conducción de las operaciones aéreas modernas.

La importancia de estas tecnologías supera las prestaciones de la aeronave. Su utilización requiere conocimientos especializados en informática, ciberseguridad, ingeniería, simulación, mantenimiento y gestión de sistemas complejos. La eventual incorporación de este modelo a las Fuerzas Reales del Aire exigiría, por tanto, una adaptación considerable de las infraestructuras, los procedimientos operativos y los sistemas de formación.

Otro elemento alimentó las especulaciones cuando el periódico marroquí Assahifa informó, el 8 de octubre, de que Marruecos habría solicitado a las autoridades estadounidenses la formación de pilotos en el F-35A, posiblemente en la base aérea de Luke, en Arizona. Sin embargo, esta información no ha recibido confirmación pública por parte de las autoridades competentes.

Si se confirmara oficialmente, dicha solicitud podría indicar una evaluación más avanzada de las futuras capacidades aéreas marroquíes. No obstante, tampoco constituiría una prueba de una decisión de compra. Las demostraciones tecnológicas, las evaluaciones operativas, las solicitudes de formación, las autorizaciones de exportación y los contratos definitivos representan etapas diferentes que no deben confundirse.

De la adquisición militar a la creación de valor industrial nacional

Para Marruecos, el desafío central no consiste únicamente en la posibilidad de adquirir uno de los aviones de combate más avanzados del mundo. La cuestión fundamental es su capacidad para transformar las inversiones militares en beneficios económicos, industriales y tecnológicos medibles.

La experiencia internacional demuestra que la compra de equipos militares sofisticados no genera automáticamente una industria nacional sólida. Un país puede disponer de una flota moderna y, al mismo tiempo, mantener una fuerte dependencia de proveedores extranjeros para el mantenimiento, los repuestos, los programas informáticos y las tecnologías sensibles.

Por ello, Marruecos podría integrar sus grandes programas de adquisición militar en una estrategia nacional de desarrollo industrial basada en objetivos precisos: homologación de proveedores locales, desarrollo de capacidades de mantenimiento, formación de ingenieros y técnicos, inversión en investigación aplicada y participación en programas internacionales de subcontratación aeronáutica.

Estas actividades también podrían generar importantes sinergias con las industrias civiles. Las competencias adquiridas en fabricación de precisión, materiales avanzados, sistemas electrónicos, ciberseguridad y gestión de calidad contribuirían a reforzar la competitividad de diferentes sectores industriales y ampliar las oportunidades de exportación.

Sin embargo, la transferencia tecnológica debe abordarse con realismo. El programa F-35 está sometido a estrictas regulaciones estadounidenses en materia de seguridad, control de exportaciones y protección de tecnologías sensibles. Una eventual adquisición no concedería automáticamente a Marruecos derechos de fabricación, acceso al software propietario ni a los sistemas más sensibles de la aeronave.

Por consiguiente, negociar actividades industriales claramente definidas, autorizadas y económicamente viables podría resultar tan estratégico como la propia adquisición de los aviones.

Una asociación estratégica con beneficios económicos para ambos países

Para Estados Unidos, una cooperación más profunda con Marruecos podría generar oportunidades que van mucho más allá de la venta de equipos militares. Los programas de mantenimiento, formación, apoyo logístico y modernización pueden sostener relaciones industriales y comerciales durante varias décadas, al tiempo que consolidan los vínculos con un socio estratégico en el norte de África.

La posición geográfica de Marruecos, sus infraestructuras logísticas y su experiencia en la atracción de inversiones internacionales también podrían facilitar nuevas relaciones entre empresas estadounidenses y proveedores marroquíes, dentro de los marcos regulatorios y las autorizaciones de exportación correspondientes.

Estas posibilidades adquieren especial relevancia en un contexto en el que las principales potencias industriales buscan diversificar sus cadenas de suministro y reducir la dependencia excesiva de determinados centros de producción.

Para Marruecos, el objetivo sería reforzar sus capacidades industriales y técnicas, sin subestimar las dependencias inherentes a las tecnologías militares avanzadas. La construcción de una base nacional de profesionales cualificados, servicios especializados y actividades manufactureras podría mejorar las capacidades de apoyo a los equipos militares y abrir nuevos mercados a las empresas marroquíes.

La formación representa un factor determinante de esta transformación. La creciente demanda de ingenieros aeronáuticos, especialistas en sistemas integrados, técnicos de mantenimiento y expertos en ciberseguridad podría impulsar asociaciones entre fabricantes, universidades, centros de formación profesional e instituciones públicas.

No obstante, el alcance de estos beneficios dependerá de la naturaleza de los acuerdos suscritos, de las actividades industriales efectivamente autorizadas y de la capacidad de las empresas marroquíes para responder de manera sostenida a las exigencias de los grandes contratistas internacionales.

El F-35: una decisión financiera e industrial tanto como militar

Una eventual adquisición del F-35 por Marruecos representaría una decisión estratégica de gran importancia, que debería evaluarse no solo en función de las prestaciones técnicas del avión, sino también de su coste total durante la vida útil, su disponibilidad operativa y su compatibilidad con las capacidades existentes de las Fuerzas Reales del Aire.

La decisión tendría que examinarse junto con otras prioridades, entre ellas la modernización de los aviones de combate, los sistemas de defensa aérea, los vehículos aéreos no tripulados, las capacidades de vigilancia y reconocimiento, la guerra electrónica y la formación. La selección de una nueva plataforma aérea no puede separarse de la arquitectura general de capacidades militares que Marruecos pretende desarrollar a medio y largo plazo.

La dimensión política constituye otro factor determinante. Las exportaciones del F-35 están sujetas a procedimientos estadounidenses específicos que incluyen autorizaciones gubernamentales, requisitos de seguridad y controles sobre tecnologías sensibles. Cualquier eventual solicitud marroquí tendría que superar varias etapas institucionales, técnicas y financieras antes de desembocar en un contrato de adquisición vinculante.

A fecha del 26 de octubre de 2026, la información disponible confirma la participación de aviones estadounidenses F-35A en el Marrakech Airshow, la presentación de un simulador por Lockheed Martin y diversas iniciativas destinadas a establecer relaciones con proveedores industriales marroquíes. Sin embargo, estos acontecimientos no acreditan la existencia de un contrato oficialmente confirmado para la adquisición de estas aeronaves por parte del Reino.

Más allá del F-35: hacia una soberanía industrial y tecnológica

La importancia estratégica de este asunto reside, en última instancia, en la posible transformación de las relaciones entre Marruecos y Estados Unidos, pasando de una cooperación militar tradicional a una asociación más amplia que abarque fabricación, tecnología, formación y servicios especializados. La ampliación de la cooperación en aeronáutica militar podría permitir al Reino avanzar hacia una nueva etapa en el desarrollo de su ecosistema nacional de defensa, siempre que las iniciativas anunciadas se traduzcan en proyectos industriales concretos.

Durante los últimos años, Marruecos ha acumulado una experiencia considerable en la atracción de fabricantes internacionales y el desarrollo de plataformas de producción orientadas a la exportación. La aplicación progresiva de estas capacidades a la industria de defensa podría contribuir a diversificar la economía, crear empleos altamente cualificados y fortalecer su posición en actividades tecnológicas de elevado valor añadido.

Alcanzar estas ambiciones exige, sin embargo, una visión a largo plazo que combine inversión, formación profesional, investigación científica, certificación industrial y apoyo a las empresas nacionales. También requiere indicadores precisos para medir los resultados, entre ellos el número de proveedores homologados, el valor de los contratos industriales, el valor añadido local, los puestos de trabajo creados y las competencias desarrolladas de forma sostenible.

El F-35 podría convertirse en uno de los símbolos más destacados de una nueva etapa de cooperación estratégica entre Rabat y Washington. Sin embargo, no debería considerarse el único factor determinante del futuro de la industria de defensa marroquí.

El verdadero éxito de Marruecos no se mediría únicamente por su incorporación al grupo de países que operan cazas de quinta generación, sino por su capacidad para convertirse en un socio industrial capaz de fabricar, mantener, innovar y participar de manera sostenible en las cadenas globales de valor de las industrias aeroespacial y de defensa.

Es precisamente mediante la combinación de modernización militar, competitividad industrial, desarrollo de competencias nacionales y fortalecimiento tecnológico como podría surgir una de las oportunidades más importantes a largo plazo de la asociación económica entre Marruecos y Estados Unidos.

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