Marruecos apuesta por el amoníaco verde para construir un nuevo campeón industrial mundial

Marruecos avanza con determinación para convertirse en uno de los principales productores mundiales de amoníaco verde. Gracias a su extraordinario potencial en energías renovables, a su liderazgo mundial en la industria del fosfato y a su proximidad estratégica con Europa, el Reino dispone de todos los activos necesarios para desarrollar un sector estratégico capaz de transformar profundamente su economía durante las próximas décadas.

El amoníaco verde se produce a partir de hidrógeno verde obtenido mediante la electrólisis del agua utilizando electricidad procedente de la energía solar y eólica. Se considera uno de los pilares fundamentales de la transición energética y de la descarbonización a escala mundial. Es indispensable para la fabricación de fertilizantes de baja huella de carbono, constituye un combustible prometedor para el transporte marítimo, facilita el almacenamiento de energía y favorece el desarrollo de industrias químicas limpias. Se espera que la demanda mundial aumente de manera significativa en las próximas décadas, impulsada por los compromisos de neutralidad de carbono de la Unión Europea y de las principales economías industrializadas.

La principal fortaleza de Marruecos reside en sus excepcionales recursos naturales. El país disfruta de más de 3.000 horas de sol al año, amplias zonas con vientos fuertes y constantes, y acceso directo al océano Atlántico, lo que ofrece condiciones ideales para la desalación del agua de mar, un elemento esencial para la producción de hidrógeno verde. Estas ventajas sitúan a Marruecos entre los lugares más competitivos del mundo para producir amoníaco verde a gran escala.

En el centro de esta estrategia se encuentra OCP Group, el mayor productor mundial de fosfatos y uno de los principales fabricantes de fertilizantes del planeta. Como parte de su programa de inversión de 13.000 millones de dólares estadounidenses para el período 2023-2027, el Grupo prevé producir 1 millón de toneladas de amoníaco verde al año en 2027, aumentando posteriormente su capacidad hasta 3 millones de toneladas anuales en 2032. Este ambicioso programa tiene como objetivo sustituir progresivamente las importaciones de amoníaco de origen fósil, fabricar fertilizantes totalmente descarbonizados y alcanzar la neutralidad de carbono en todas sus operaciones industriales.

Para respaldar estas ambiciones, OCP está desarrollando un ecosistema industrial completamente integrado, alimentado por 5 GW de capacidad de energías renovables en 2027, que aumentarán hasta 13 GW en 2032. El Grupo también está invirtiendo en plantas de desalación con una capacidad superior a 560 millones de metros cúbicos de agua al año. Paralelamente, prevé aumentar su capacidad de producción de fertilizantes de 15 a 20 millones de toneladas anuales, al tiempo que impulsa un ecosistema industrial formado por cerca de 600 empresas, capaz de generar alrededor de 25.000 empleos directos e indirectos.

Las ambiciones de Marruecos van mucho más allá de las necesidades de OCP. En 2025, el Gobierno marroquí aprobó la primera fase de proyectos de hidrógeno verde por un valor de 319.000 millones de dirhams (más de 32.000 millones de dólares estadounidenses). Estos proyectos tienen como objetivo producir amoníaco verde, acero verde y combustibles industriales sostenibles, tanto para abastecer el mercado nacional como para exportarlos a Europa.

Se espera que el impacto económico de esta nueva industria sea considerable. Permitirá reducir la factura energética del país al disminuir la dependencia de las importaciones de amoníaco y gas natural, reforzar la competitividad de la industria marroquí de fertilizantes, atraer importantes inversiones extranjeras, modernizar las infraestructuras portuarias y crear miles de empleos altamente cualificados en ingeniería, química, energías renovables, logística y manufactura avanzada.

El desarrollo del amoníaco verde también favorecerá la aparición de nuevos sectores industriales de alto valor añadido, como los combustibles sintéticos, el acero verde, los materiales para baterías, el vidrio de bajas emisiones y el aluminio verde. De este modo, el amoníaco verde se perfila como un motor clave para la diversificación industrial y el avance tecnológico de Marruecos.

Además, Marruecos disfruta de una ventaja geográfica decisiva. Situado a solo unos días de navegación de los principales puertos europeos, el Reino se encuentra en una posición privilegiada para abastecer uno de los mercados de energía limpia de mayor crecimiento del mundo. A medida que la Unión Europea busca asegurar el suministro de hidrógeno verde y sus derivados para acelerar su transición energética, Marruecos se consolida como uno de los proveedores más cercanos, fiables y competitivos.

En definitiva, el amoníaco verde representa mucho más que un proyecto energético: constituye una auténtica estrategia nacional de transformación industrial. Reúne en una misma visión la seguridad energética, la industrialización, la innovación tecnológica, la creación de empleo, el crecimiento de las exportaciones y la atracción de inversiones. Gracias a la riqueza de sus recursos renovables, al liderazgo mundial de su industria del fosfato y a una ambiciosa estrategia industrial, Marruecos se está posicionando como uno de los futuros centros mundiales de producción de hidrógeno y amoníaco verdes, así como un socio estratégico en la transición global hacia una economía baja en carbono.

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