La expulsión de una octogenaria en Madrid reaviva la movilización contra la crisis de la vivienda

La expulsión de Maricarmen Abascal, una madrileña de 87 años, del apartamento donde vivía desde hacía 71 años ha reavivado la movilización en torno a la crisis de la vivienda en España, con una manifestación que reunió el sábado a miles de personas en Madrid, seguida de la instalación de un campamento en la Puerta del Sol, convertido en el nuevo punto de encuentro de los activistas por el derecho a la vivienda.

Bautizada como «Maricarmen», esta movilización ha colocado en el centro del debate las dificultades de acceso a la vivienda y los desahucios por impago de alquiler. En la Puerta del Sol, donde unas 150 tiendas estaban instaladas el domingo por la mañana, cientos de personas pasaron la noche, quince años después del movimiento 15-M que convirtió esta misma plaza en uno de los principales símbolos de la contestación social en España.

Una manifestación masiva

La manifestación organizada el sábado por el Sindicato de Inquilinos reunió a unas 25.000 personas según la Delegación del Gobierno, frente a 300.000 según los organizadores. La comitiva atravesó el centro de la capital antes de dirigirse al Congreso de los Diputados, con eslóganes que reclamaban, entre otras cosas, una mejor protección de los inquilinos y medidas contra los desahucios. Al término de la marcha, una parte de los manifestantes regresó a la Puerta del Sol para instalar espontáneamente un campamento y exigir la adopción de nuevas medidas en materia de vivienda.

El caso de Maricarmen Abascal

En el centro de esta movilización figura el caso de Maricarmen Abascal. Expulsada el miércoles de su apartamento situado en el barrio de Retiro, tuvo que ser evacuada en una camilla antes de ser trasladada al hospital. Ocupaba este alojamiento desde hacía 71 años, en el marco de un antiguo contrato de alquiler, y pagaba unos 500 euros al mes antes de que la sociedad que adquirió el inmueble elevara el alquiler a 2.650 euros.

Desde el hospital, la octogenaria llamó a extraer lecciones de su expulsión. «Lo que me ha pasado no debe volver a pasarle a otros. Os pido a todos valor, luchad, defended lo que es nuestro», lanzó esta jubilada en un vídeo publicado en X en la noche del domingo al lunes por el sindicato de inquilinos españoles. Su caso se ha convertido rápidamente en el símbolo de una movilización que trasciende ya su única situación personal.

Un mercado locativo bajo fuerte tensión

La presión se inscribe en un contexto de fuerte tensión en el mercado del alquiler. Según los últimos datos disponibles del portal Idealista, el alquiler medio alcanzaba los 15,1 euros por metro cuadrado en España en agosto, un incremento del 5,8% en un año. En Madrid, se situaba en 23,3 euros por metro cuadrado, lo que supone una progresión anual del 5,1%.

El Gobierno responde con un nuevo decreto

El Gobierno de Pedro Sánchez busca ahora responder a esta movilización. El jefe del Ejecutivo anunció el domingo que su Gobierno trabajaba «a marcha forzada» para presentar el martes al Consejo de Ministros un nuevo decreto-ley sobre la vivienda, tras el llamamiento lanzado el día anterior por Maricarmen.

Pidió a los grupos parlamentarios que consintieran «un último esfuerzo» para permitir la validación del texto en el Parlamento, afirmando que «no es una cuestión de ideología, es una cuestión de humanidad».

El texto en preparación, ya bautizado como «decreto Maricarmen» por el Sindicato de Inquilinos, debería incluir, entre otras cosas, medidas destinadas a reforzar la protección de los inquilinos y a limitar las situaciones que conducen a los desahucios.

Según las informaciones disponibles el domingo, el proyecto actualmente negociado prevé, en particular, una prórroga automática de ciertos contratos de alquiler hasta 2028, una regulación de los alquileres de temporada y de habitaciones, así como medidas destinadas a aumentar la oferta de viviendas asequibles.

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