Marruecos acelera el desarrollo de su industria nacional de defensa mediante la creación de dos zonas de aceleración industrial dedicadas a este sector en Berrechid y Benslimane. La iniciativa tiene como objetivo atraer inversiones, desarrollar alianzas tecnológicas y reforzar las competencias nacionales en la fabricación de equipos estratégicos. Tras los anuncios de nuevas iniciativas de inversión en octubre de 2026, la atención se centra ahora en convertir estos proyectos en instalaciones industriales operativas.
El desarrollo de una industria de defensa constituye un nuevo componente de la estrategia marroquí de diversificación de su base industrial. Mediante la creación de zonas especializadas, el Reino pretende establecer un entorno favorable a la inversión y a la producción local, al tiempo que facilita la integración progresiva de las empresas nacionales en cadenas de valor tecnológicas.
Esta iniciativa se enmarca en el dispositivo regulatorio establecido por la Ley n.º 10-20, de 25 de julio de 2020, relativa a los materiales y equipos de defensa y seguridad, las armas y las municiones, así como por el Decreto n.º 2-23-925, de 20 de junio de 2024, que contempla la creación de dos zonas de aceleración industrial de defensa.
Berrechid y Benslimane, en el centro del nuevo dispositivo.
Situadas en la región de Casablanca-Settat, ambas zonas están destinadas a acoger actividades industriales especializadas en defensa y seguridad. Su acondicionamiento y gestión cuentan con la participación de la Agencia de Vivienda y Equipamiento Militar (ALEM) y de MEDZ, filial del grupo Caja de Depósito y Gestión (CDG).
El dispositivo pretende ofrecer a los inversores un entorno adaptado a las exigencias específicas de seguridad, cumplimiento normativo y supervisión propias del sector. También busca facilitar la implantación de empresas extranjeras y promover asociaciones industriales con compañías marroquíes.
Entre las actividades previstas figuran la fabricación de materiales y equipos de defensa y seguridad, sistemas de armamento y municiones, así como distintos servicios industriales relacionados, siempre sujetos a las autorizaciones y requisitos reglamentarios correspondientes.
La ambición va más allá de la fabricación de productos terminados. Estas zonas también podrían contribuir al desarrollo de competencias en ingeniería de precisión, electrónica, software integrado, sistemas de comunicación y mantenimiento especializado.
Los industriales internacionales muestran interés.
El Salón Aeronáutico de Marrakech, celebrado del 7 al 10 de octubre de 2026, sirvió para poner de relieve las oportunidades de inversión asociadas a estas zonas. Durante este evento se anunciaron memorandos de entendimiento relativos a la asignación de terrenos industriales con varios fabricantes, entre ellos la francesa Arquus, la india MKU, la canadiense Inkas Aerospace & Defense y Harmattan AI.
También figuran entre los actores interesados otras empresas, como Marcotec, ABA Technologie y la asociación IGG/BAL TEQ Defense Industries.
Estas iniciativas reflejan el interés por las oportunidades industriales que ofrece Marruecos en el ámbito de la defensa y las tecnologías asociadas. No obstante, los memorandos de entendimiento deben distinguirse de las inversiones efectivamente ejecutadas. La firma de un acuerdo no implica necesariamente que una fábrica esté construida, que la financiación se haya completado o que la producción haya comenzado.
Las próximas etapas serán determinantes para evaluar el avance real de los proyectos, especialmente en lo relativo al calendario de ejecución, la capacidad de producción prevista y la creación de empleo.
Los proveedores nacionales como motor del crecimiento industrial.
Uno de los principales objetivos económicos consiste en conseguir que estas zonas generen oportunidades para el conjunto del tejido industrial marroquí. Las empresas locales podrían beneficiarse de una mayor demanda de componentes, mecanizado de precisión, metalurgia, electrónica industrial y servicios técnicos.
El alcance de estas oportunidades dependerá del grado de integración local que establezcan los inversores y de la capacidad de los proveedores marroquíes para cumplir los exigentes requisitos de calidad, trazabilidad y seguridad del sector.
La transferencia de tecnología y conocimientos también será fundamental. Las asociaciones industriales podrían favorecer la formación de técnicos e ingenieros, la adquisición de conocimientos especializados y el desarrollo de capacidades nacionales en diseño, fabricación y mantenimiento.
Para maximizar estos beneficios, Marruecos deberá avanzar más allá de las operaciones de ensamblaje y desarrollar actividades de mayor valor añadido, como la ingeniería, los ensayos técnicos, el software y las tecnologías avanzadas de fabricación.
Soberanía industrial y perspectivas de exportación.
La creación de estas zonas responde igualmente al objetivo de reforzar las capacidades industriales nacionales. La disponibilidad local de determinados componentes, equipos y servicios de mantenimiento podría contribuir a reducir algunas dependencias externas, aunque no eliminaría la necesidad de recurrir a las cadenas internacionales de suministro.
Las tecnologías de defensa dependen de componentes especializados, licencias, conocimientos protegidos y normativas internacionales que regulan la transferencia de determinadas tecnologías y equipos. Marruecos tendrá, por tanto, que encontrar un equilibrio entre producción nacional, cooperación tecnológica y acceso a equipos importados.
A medio y largo plazo, las capacidades industriales desarrolladas en estas zonas podrían abrir nuevas oportunidades de exportación. Su materialización dependerá de la competitividad de los productos, las certificaciones exigidas, la demanda de los mercados extranjeros y el cumplimiento de los procedimientos de autorización aplicables al comercio internacional de los equipos correspondientes.
La inversión efectiva determinará el éxito.
La evaluación de este programa requerirá un seguimiento riguroso de las inversiones realmente ejecutadas, el número de instalaciones industriales operativas, los empleos creados, el contenido local y las transferencias tecnológicas efectivamente realizadas.
La capacidad de ambas zonas para atraer proyectos sostenibles, desarrollar una red de proveedores marroquíes y formar profesionales especializados constituirá un indicador esencial de su rendimiento económico.
Para Marruecos, el desafío no consiste únicamente en habilitar dos espacios industriales especializados. Se trata de construir un ecosistema integrado capaz de impulsar la innovación, aumentar el valor añadido nacional y reforzar las competencias tecnológicas del país.
La transformación de los acuerdos anunciados en inversiones productivas y capacidades de fabricación operativas determinará, en última instancia, la contribución de estas dos zonas a la diversificación de la base industrial del Reino durante los próximos años.

