Cosumar inicia la nueva campaña agrícola con una superficie prevista de 63.000 hectáreas

El grupo Cosumar prepara la campaña agrícola 2026-2027 con una superficie total prevista de 63.000 hectáreas dedicadas a los cultivos azucareros, de las cuales 60.000 hectáreas corresponden a la remolacha azucarera y 3.000 a la caña de azúcar. La campaña se desarrollará en un contexto de mejora del nivel de llenado de los embalses que abastecen las zonas de producción y de aplicación de medidas de apoyo destinadas a reforzar la productividad agrícola y dinamizar la economía regional.

La cadena azucarera marroquí afronta una nueva campaña marcada por la gestión de los recursos hídricos, la mejora de los rendimientos y la necesidad de garantizar la continuidad del suministro a la industria transformadora. A través de su programa agrícola, Cosumar apuesta por movilizar las superficies de cultivo y reforzar la coordinación con los agricultores y los distintos socios de las zonas productoras.

La superficie prevista se distribuye entre 60.000 hectáreas de remolacha azucarera y 3.000 hectáreas de caña de azúcar. Esta planificación refleja la importancia de mantener la producción nacional y consolidar los vínculos entre la actividad agrícola y la transformación industrial.

Mejora de los recursos hídricos y apoyo a la actividad agrícola

Los datos publicados muestran una mejora en el nivel de llenado de los embalses que abastecen las zonas de producción, que alcanzó aproximadamente el 67%, frente al 32% registrado durante el mismo periodo del año anterior. Esta evolución constituye un factor favorable para la planificación de la nueva campaña, aunque sigue siendo esencial optimizar el uso del agua y acompañar a los agricultores frente a las variaciones climáticas.

El impacto económico regional de las actividades vinculadas a la campaña podría superar los 3.000 millones de dírhams. Asimismo, se han previsto medidas de apoyo por valor de 425 millones de dírhams para acompañar a los agricultores y favorecer la continuidad de la actividad en la cadena de los cultivos azucareros.

En cuanto a los rendimientos, las previsiones apuntan a una media de 55 toneladas por hectárea para la remolacha azucarera y de 72 toneladas por hectárea para la caña de azúcar. Estos objetivos dependerán de las condiciones climáticas, la gestión del riego, la calidad de los insumos agrícolas y la aplicación de las técnicas de cultivo recomendadas.

La nueva campaña pondrá a prueba la capacidad de la cadena azucarera para conciliar las necesidades de la industria, la mejora de los ingresos agrícolas y la preservación de los recursos naturales. La coordinación entre agricultura e industria continúa siendo un factor esencial para generar valor añadido y sostener la actividad económica en las regiones productoras

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