Los precios de los combustibles en Marruecos han experimentado un aumento considerable durante la última década, con una nueva subida en octubre de 2026. El litro de gasóleo se aproxima a los 16 dirhams, mientras que la gasolina supera los 15 dirhams. La comparación histórica confirma un encarecimiento significativo, aunque su magnitud exacta depende del producto y de las fechas de referencia utilizadas. Detrás de esta evolución se encuentran la dependencia de las importaciones, la liberalización del mercado, las fluctuaciones de los precios internacionales, la fiscalidad y las persistentes cuestiones relacionadas con la competencia en el mercado nacional.
El precio de los combustibles se ha convertido en uno de los indicadores más sensibles del coste de la vida en Marruecos. Para los hogares que utilizan vehículos, las empresas de transporte, los agricultores y las compañías industriales, las variaciones de los precios repercuten directamente en los presupuestos y los costes de explotación.
Según los datos disponibles, el 16 de octubre de 2026, el litro de gasóleo se situaba en torno a 15,90 dirhams, mientras que la gasolina sin plomo alcanzaba aproximadamente 15,60 dirhams por litro. Se trata de valores orientativos, ya que los precios en las estaciones de servicio pueden variar según las marcas, los distribuidores y las ciudades.
De 2016 a 2026: una subida que transforma los gastos de hogares y empresas.
El contexto de 2016 era considerablemente diferente. Los datos históricos de Bank Al-Maghrib, basados en cifras de la Caja de Compensación, indican que el precio medio del gasóleo alcanzó los 8,50 dirhams por litro en 2015, año durante el cual los precios continuaron sujetos a regulación durante parte del periodo. La gasolina registró entonces un precio medio de 10,10 dirhams por litro.

Estas cifras constituyen una referencia histórica, pero no deben confundirse con medias anuales certificadas para 2016. Para ilustrar la magnitud del incremento, tomemos como referencia un precio de 8,50 dirhams por litro de gasóleo. Pasar a 15,90 dirhams supone un aumento de 7,40 dirhams, equivalente a aproximadamente un 87 %.
En el caso de la gasolina, pasar de 10,10 a 15,60 dirhams representa un incremento aproximado del 54 %.
Estos cálculos son orientativos y no constituyen una medición exacta de la variación entre dos medias anuales calculadas con criterios idénticos.
Por tanto, la afirmación de que «los precios de los combustibles se han duplicado en diez años» refleja una percepción real del encarecimiento, pero no describe de manera uniforme la evolución de ambos productos.
Para demostrar una duplicación exacta sería necesario disponer de los precios medios anuales de 2016 y 2026, calculados con una metodología homogénea.
¿Por qué han aumentado tanto los precios?
El primer factor es estructural: Marruecos depende considerablemente de las importaciones de productos petrolíferos refinados. Los precios nacionales están expuestos a las cotizaciones internacionales, los costes de aprovisionamiento, el transporte marítimo, el almacenamiento y las fluctuaciones del tipo de cambio del dirham frente al dólar.
En marzo de 2026, el Consejo de la Competencia de Marruecos señaló que esta dependencia hace que el país sea especialmente vulnerable a las perturbaciones geopolíticas y a las tensiones que afectan a las cadenas de suministro.
El segundo factor es institucional. El 1 de diciembre de 2015 marcó la liberalización completa de los precios del gasóleo y la gasolina. Desde entonces, el Estado dejó de fijar directamente los precios en las estaciones de servicio. Los distribuidores establecen sus tarifas en función de los costes de adquisición y de sus políticas comerciales, dentro del marco de las normas de competencia.
Las subvenciones a estos dos combustibles se habían eliminado en 2014. El gas butano, en cambio, continúa subvencionado y sujeto a regulación.
Esta reforma trasladó una parte importante del riesgo asociado a las fluctuaciones internacionales a los consumidores. Cuando aumentan las cotizaciones internacionales, los precios nacionales sufren presiones alcistas. Cuando bajan, la repercusión puede ser gradual y no producirse al mismo ritmo.
El tercer factor es la fiscalidad. Según el Consejo de la Competencia, el gasóleo está sujeto a un impuesto interior sobre el consumo de 242,20 dirhams por hectolitro, equivalente a 2,422 dirhams por litro. Para la gasolina, este impuesto asciende a 376,40 dirhams por hectolitro, es decir, 3,764 dirhams por litro.
El impuesto sobre el valor añadido (IVA) es del 10 % y se aplica al coste de adquisición incrementado por el impuesto interior sobre el consumo.
Estos parámetros explican el peso estructural de la fiscalidad en el precio final, aunque no significa que los impuestos sean la única causa de las subidas.
El cuarto factor son las cotizaciones internacionales del petróleo. En 2016, el precio medio del barril de Brent se situó en 42,8 dólares, frente a los 50,8 dólares de 2015.
En 2022, la crisis energética vinculada, especialmente, a la guerra en Ucrania provocó una fuerte subida de los precios internacionales. En 2026, nuevas tensiones geopolíticas volvieron a perturbar los suministros, según el Consejo de la Competencia.
Por último, la competencia en el mercado nacional merece una atención especial. La liberalización no garantiza automáticamente que los precios bajen rápidamente ni que las variaciones internacionales se trasladen de manera perfectamente simétrica.
En un análisis publicado en abril de 2026, el Consejo de la Competencia constató una transmisión progresiva y diferenciada de las variaciones de las cotizaciones internacionales, y también abordó mecanismos de compensación entre productos.
Estas observaciones justifican un seguimiento riguroso del mercado, pero no permiten concluir que cada subida sea consecuencia de acuerdos entre empresas o de prácticas ilegales.
Marruecos, Argelia, Túnez y Senegal: importantes diferencias de precios.
La comparación regional demuestra que los precios en las estaciones de servicio dependen tanto de las políticas públicas como de las cotizaciones internacionales. Los datos internacionales disponibles para octubre de 2026 muestran diferencias significativas entre varios países africanos.
| País | Precio orientativo del gasóleo por litro | Sistema de fijación de precios |
|---|---|---|
| Marruecos | 15,30 dirhams, aproximadamente 1,57 dólares | Precios liberalizados |
| Argelia | Aproximadamente 0,23 dólares | Precios regulados, muy inferiores a los marroquíes |
| Túnez | Aproximadamente 0,74 dólares | Precios administrados o regulados |
| Senegal | Aproximadamente 755 francos CFA, equivalentes a 1,29 dólares | Precios regulados |
Fuentes: GlobalPetrolPrices, datos del 5 y 12 de octubre de 2026. Los valores en dólares facilitan la comparación, pero son orientativos y pueden variar según las fechas de recopilación y los mecanismos nacionales de fijación de precios.
Argelia disfruta de una importante ventaja gracias a sus recursos de hidrocarburos y a su política de regulación de los precios internos. Por ello, sus tarifas no son directamente comparables con las de Marruecos, que importa una parte considerable de los productos petrolíferos que necesita.
Túnez también mantiene una intervención pública más importante en la formación de los precios.
Senegal, por su parte, aplica un sistema de precios regulados. El 12 de octubre de 2026, el litro de gasóleo se situaba en 755 francos CFA, mientras que la gasolina alcanzaba los 990 francos CFA.
Sin embargo, estos precios más bajos no significan necesariamente que los países correspondientes sean más eficientes.
Las subvenciones pueden reducir inmediatamente la factura de los automovilistas, pero representan un coste para las finanzas públicas y pueden beneficiar en mayor medida a los hogares que consumen más combustible.
Por el contrario, los precios liberalizados reducen la intervención directa del Estado, pero exponen más a los consumidores a las perturbaciones de los mercados internacionales.
Una factura económica que va mucho más allá de llenar el depósito.
El impacto del encarecimiento de los combustibles no se limita a los automovilistas. El gasóleo alimenta una parte importante del transporte de mercancías por carretera, las actividades agrícolas y la logística industrial.
Su encarecimiento puede aumentar los costes de distribución y explotación de las empresas y, dependiendo del sector, trasladarse a los precios finales de los bienes y servicios.
Consideremos un camión que consume 30 litros de gasóleo cada 100 kilómetros.
Con un precio de 8,08 dirhams por litro, registrado en abril de 2016, el coste del combustible asciende a 242,40 dirhams por cada 100 kilómetros.
Con un precio de 15,90 dirhams por litro, el gasto alcanza los 477 dirhams. Esto supone 234,60 dirhams adicionales por cada 100 kilómetros, un incremento aproximado del 97 %.
Para un automovilista que consume 50 litros al mes, la factura pasa de 404 a 795 dirhams utilizando esos mismos precios de referencia.
La diferencia es de 391 dirhams mensuales, es decir, 4.692 dirhams al año.
Estos cálculos ilustran el impacto potencial del aumento de los precios, pero no miden exactamente la evolución del gasto medio de los hogares marroquíes, que también depende de los kilómetros recorridos, la eficiencia de los vehículos y los hábitos de desplazamiento.
El verdadero desafío: competencia, transparencia y soberanía energética.
El debate no puede reducirse a una oposición entre precios regulados y precios libres.
Para Marruecos, destacan tres prioridades: reforzar la transparencia en la formación de los precios, vigilar la transmisión de las variaciones internacionales al mercado nacional y reducir progresivamente la vulnerabilidad energética.
La primera prioridad consiste en publicar periódicamente datos comparables sobre los costes de importación, los márgenes de distribución, los impuestos y los precios aplicados por las distintas empresas.
La segunda es garantizar una competencia efectiva en el mercado nacional y sancionar las prácticas contrarias a la competencia cuando hayan sido debidamente demostradas.
La tercera se refiere a la diversificación energética, la mejora de la eficiencia del transporte y el desarrollo de alternativas que reduzcan la dependencia de los combustibles fósiles.
En marzo de 2026, el Consejo de la Competencia anunció el refuerzo de sus mecanismos de seguimiento mediante una vigilancia mensual excepcional de los precios y de la transmisión de las variaciones internacionales al mercado nacional.
En definitiva, el encarecimiento de los combustibles ha dejado de ser una simple cuestión relacionada con el coste de llenar el depósito de un vehículo. Se ha convertido en un asunto económico y estratégico que afecta al poder adquisitivo de los hogares, la competitividad empresarial, los costes de producción y la capacidad de Marruecos para avanzar hacia una mayor seguridad energética sostenible.

