Trigo blando: primeros efectos del regreso de las importaciones a Marruecos

Desde la reanudación de las importaciones de trigo blando el 16 de septiembre de 2026, el mercado marroquí ha entrado en una nueva fase de ajuste. Tras varios meses destinados a la comercialización de la cosecha nacional, el regreso de las compras internacionales empieza a modificar las condiciones de abastecimiento de los molinos, la gestión de las existencias y las decisiones de los operadores. Aunque todavía no existe un balance oficial consolidado sobre los volúmenes importados desde la reanudación, varios indicadores permiten ya medir los desafíos de esta nueva etapa.

El primer impacto se refiere al refuerzo de la seguridad de abastecimiento de los molinos industriales. El regreso del trigo importado se produce en un momento en que la recogida nacional de trigo blando se ha mantenido por debajo de los objetivos fijados para la campaña de 2026. Según los datos comunicados por profesionales del sector, se habían recolectado alrededor de 6 millones de quintales, frente a un objetivo inicial de 15 millones de quintales.

Esta situación explica, en parte, la decisión de reactivar las importaciones desde el 16 de septiembre hasta el 31 de diciembre de 2026. Tras la suspensión aplicada desde junio para dar prioridad a la comercialización de la producción nacional, las compras exteriores deben contribuir ahora a reconstruir progresivamente las existencias disponibles para satisfacer las necesidades de la industria harinera.

Los molinos recuperan una fuente adicional de abastecimiento

El regreso de las importaciones se produce en un contexto marcado por ciertas paradojas. La campaña cerealista 2025-2026 registró una mejora significativa gracias a la recuperación de las precipitaciones. Las autoridades habían anunciado en abril una producción cerealista prevista cercana a los 90 millones de quintales, sobre una superficie sembrada de aproximadamente 3,9 millones de hectáreas.

Esta cosecha debía reforzar la presencia del trigo marroquí en el mercado interno y reducir temporalmente la dependencia de las compras internacionales.

Sin embargo, el volumen total de la cosecha no constituye el único indicador determinante de la disponibilidad de trigo. La capacidad de recogida, almacenamiento y puesta a disposición del trigo blando desempeña también un papel central en el abastecimiento regular de los molinos.

Por tanto, la diferencia entre la producción cerealista global y el volumen efectivamente recolectado explica en parte la reapertura del mercado a las importaciones.

Para los industriales, el regreso de los cargamentos extranjeros constituye ante todo un instrumento de regulación del abastecimiento, ya que permite completar las existencias disponibles y reducir el riesgo de tensiones sobre las cantidades destinadas a la transformación industrial.

El coste de importación, bajo vigilancia

El segundo impacto está relacionado con el coste del trigo importado. La reanudación de las compras internacionales no implica necesariamente una reducción inmediata del coste de abastecimiento.

El sistema público se basa en una prima fija a la importación, calculada en función de la diferencia entre el coste medio del trigo blando importado a la salida del puerto y un precio de referencia de 270 dírhams por quintal.

Esta prima se recalcula en función de las condiciones internacionales. El mecanismo tiene en cuenta las cotizaciones del trigo procedente de varios orígenes, entre ellos Francia, Alemania, Argentina y Estados Unidos, así como el transporte marítimo, el tipo de cambio y los diferentes costes asociados a la logística.

El coste logístico constituye ya un factor relevante. Antes de la reanudación de las importaciones, el flete de un cargamento de 30.000 toneladas desde el golfo de México hasta Marruecos alcanzaba los 45,75 dólares por tonelada, frente a 43,50 dólares una semana antes. Este incremento suponía por sí solo unos 67.500 dólares de coste adicional para un cargamento de este tamaño.

Por tanto, la factura final depende de una combinación de factores: precio internacional del trigo, origen y calidad, transporte marítimo, costes portuarios, tipo de cambio y nivel de la compensación aplicada.

El trigo estadounidense también entra en la ecuación

Estados Unidos ocupa una posición relevante en esta nueva fase. Durante el verano, Marruecos lanzó una licitación para la adquisición de cerca de 364.000 toneladas de trigo blando estadounidense, en el marco del contingente arancelario preferencial previsto por el acuerdo de libre comercio entre ambos países.

Esta operación refleja la estrategia del Reino de diversificar sus fuentes de abastecimiento.

Para los operadores, sin embargo, la elección del origen no depende únicamente del precio. Las características técnicas del trigo, las condiciones de entrega, los costes de transporte y la disponibilidad de los cargamentos también constituyen factores determinantes.

El mercado marroquí debe, por tanto, equilibrar diferentes orígenes y condiciones comerciales para garantizar un abastecimiento regular de los molinos.

Sin efecto automático e inmediato sobre el precio del pan

Uno de los principales elementos que pone de manifiesto la reanudación de las importaciones es que el regreso del trigo importado no implica necesariamente una reducción inmediata del precio del pan.

En el caso de la harina nacional subvencionada de trigo blando, el mecanismo correspondiente a 2026-2027 mantiene el precio de venta del trigo a los molinos industriales en 258,80 dírhams por quintal.

El precio de venta al consumidor de la harina nacional se mantiene en 200 dírhams por quintal, frente a 100 dírhams por quintal en las provincias del sur.

El sistema se basa, por tanto, en una intervención pública destinada a mantener un nivel de precios regulado pese a las fluctuaciones de los costes de abastecimiento.

La reanudación de las importaciones debe interpretarse principalmente como un mecanismo para garantizar la oferta y limitar las tensiones en el mercado, y no como un instrumento destinado automáticamente a reducir los precios al consumidor.

El apoyo público sigue siendo significativo. El Ministerio de Economía y Finanzas había previsto, en el marco del proyecto de Ley de Finanzas de 2026, una dotación global de 13.770 millones de dírhams para apoyar los precios del gas butano, el azúcar y la harina nacional de trigo blando.

¿Qué impacto tendrán las importaciones sobre el trigo marroquí?

El regreso de las importaciones se produce también en un momento en que las autoridades buscan reforzar el valor de la producción nacional.

El establecimiento de un precio de referencia de 280 dírhams por quintal para el trigo blando local tenía precisamente como objetivo apoyar la comercialización de la cosecha nacional y fomentar su recogida y almacenamiento por parte de los operadores.

De ahí surge una cuestión central: ¿cómo garantizar la comercialización del trigo marroquí y, al mismo tiempo, asegurar el abastecimiento de los molinos?

La gestión de las existencias desempeña un papel fundamental en esta ecuación.

La disponibilidad de trigo local no depende únicamente del volumen cosechado, sino también de su calidad, su localización, las capacidades de almacenamiento y el ritmo de consumo de los molinos.

A ello se suman los requisitos técnicos del proceso de transformación. Los profesionales señalan que las características del trigo local pueden requerir, en determinados casos, mezclas con diferentes variedades y orígenes para alcanzar las cualidades buscadas por los molinos.

La coexistencia entre trigo nacional e importado responde, por tanto, también a una lógica industrial y técnica vinculada a la calidad del producto final.

Marruecos sigue dependiendo del mercado internacional

Los primeros datos de 2026 muestran que la mejora de la cosecha nacional no es suficiente por sí sola para eliminar la dependencia de Marruecos de los mercados exteriores.

Según profesionales del sector, Marruecos ya había importado alrededor de 2,3 millones de toneladas de trigo blando desde enero, lo que confirma la importancia del mercado internacional para garantizar el abastecimiento del país.

La reanudación de las importaciones desde septiembre abre una nueva etapa en la gestión del mercado del trigo blando, basada en la combinación de producción nacional e importaciones, teniendo en cuenta los niveles de existencias, los costes de abastecimiento, las necesidades de los molinos y los precios internacionales.

En los próximos meses, la evolución de los precios mundiales, el volumen de las importaciones, el nivel de las existencias nacionales y el ritmo de comercialización de la cosecha local seguirán siendo algunos de los principales indicadores para determinar la evolución del mercado marroquí del trigo blando.

Artículos más recientes

También para leer