Zonas industriales: Marruecos pasa del suelo industrial al ecosistema productivo

Marruecos dispone actualmente de unos 15.000 hectáreas de suelo acondicionado para zonas industriales, mientras Casablanca-Settat acelera nuevos proyectos que representan 666 hectáreas en Nouaceur, en un contexto donde el suelo industrial se convierte en un factor decisivo para la atracción de inversiones y la competitividad.

La cuestión del suelo industrial se ha convertido en un elemento central de la política de inversión marroquí. El Reino dispone actualmente de unas 15.000 hectáreas acondicionadas para zonas industriales. Esta oferta deberá, sin embargo, evolucionar al ritmo de las necesidades de los sectores automovilístico, aeronáutico, eléctrico, agroalimentario, logístico y manufacturero.

Casablanca-Settat concentra una parte importante de esta presión. Tres proyectos adoptados en marzo de 2026 prevén el desarrollo de 666 hectáreas de zonas industriales y logísticas en Nouaceur. El objetivo es estructurar la oferta de suelo, responder a la demanda empresarial y atraer nuevas inversiones.

El modelo también evoluciona hacia asociaciones público-privadas que permitan mejorar la gestión, las infraestructuras y los servicios ofrecidos a los industriales. Las zonas industriales ya no son simplemente terrenos equipados. Se convierten en plataformas integradas que combinan logística, energía, agua, saneamiento, servicios, seguridad y acompañamiento a los inversores.

De la zona industrial al ecosistema productivo

La nueva generación de zonas industriales debe integrar también los desafíos medioambientales. La disponibilidad y el coste de la energía se convierten en criterios importantes para los inversores internacionales.

La proximidad de puertos, autopistas, aeropuertos y redes ferroviarias constituye otra ventaja. La disponibilidad de mano de obra cualificada también desempeña un papel creciente. Una zona industrial competitiva debe estar conectada con centros de formación, proveedores y mercados. El objetivo es crear ecosistemas capaces de generar efectos multiplicadores.

La instalación de una gran empresa debe favorecer la aparición de proveedores, subcontratistas, servicios logísticos y empleos cualificados. Marruecos busca así pasar de una lógica basada únicamente en la disponibilidad de suelo a una estrategia de competitividad territorial. Con unas 15.000 hectáreas ya acondicionadas y nuevos proyectos como las 666 hectáreas de Nouaceur, el suelo industrial se convierte en un auténtico instrumento de política industrial.

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