De la autonomía hídrica a la infraestructura nacional: OCP cambia de escala

El Grupo OCP está experimentando una profunda transformación en su papel dentro de la economía del agua en Marruecos. Inicialmente concebido para garantizar el suministro de agua necesario para sus actividades mineras e industriales, su programa hídrico evoluciona ahora hacia una cartera de grandes infraestructuras que combina desalinización, reutilización de aguas residuales, transporte de agua a larga distancia y producción alimentada por energías renovables.

La creación en 2022 de OCP Green Water (OGW), filial propiedad al 100 % de OCP, marcó el inicio de esta transformación. En 2023, el grupo elevó el capital de OGW hasta 4.000 millones de dírhams, tras una ampliación de capital de 3.000 millones de dírhams.

Miles de millones de dírhams ya movilizados

El esfuerzo financiero, sin embargo, comenzó antes de la creación de OGW. El Grupo OCP señala haber invertido 3.500 millones de dírhams en su programa de agua desde 2008, actuando sobre toda la cadena, desde las operaciones mineras hasta el tratamiento y el transporte del agua. La aceleración es ahora mucho más significativa. En abril de 2025, OCP Green Water anunció que había asegurado 6.000 millones de dírhams, unos 620 millones de dólares, en financiación, con el apoyo del Grupo CDG, para ampliar sus infraestructuras hídricas. Para 2030, OGW prevé alcanzar una capacidad anual de 630 millones de m³ de agua desalinizada, destinada a cubrir las necesidades de agua no convencional del grupo y a contribuir al suministro de zonas urbanas y agrícolas cercanas.

Una autonomía alcanzada antes de lo previsto

Los resultados demuestran que el programa ya no se encuentra en una fase experimental. En 2024, el 66,9 % de las necesidades de agua de OCP ya estaban cubiertas por recursos no convencionales, porcentaje que alcanzaba el 97,9 % en sus plataformas industriales, según el documento de referencia del grupo. OCP tenía entonces como objetivo alcanzar el 100 % en 2025. En julio de 2025, el grupo anunció que había alcanzado su objetivo de autonomía hídrica mediante recursos no convencionales dos años antes del plazo inicialmente previsto para 2027.

J2K: la primera demostración del cambio de escala

El mejor símbolo de esta nueva estrategia es el pipeline Jorf Lasfar-Khouribga, denominado J2K. Puesto en servicio en 2025, este proyecto de más de 200 kilómetros transporta agua desalinizada desde la plataforma de Jorf Lasfar hasta la cuenca fosfatada de Khouribga. Su capacidad alcanza 80 millones de m³ al año.

La importancia económica del proyecto es considerable: el objetivo ya no consiste simplemente en producir agua en la costa, sino en disponer de una infraestructura capaz de transportarla a larga distancia hasta un importante polo industrial y minero situado en el interior del país.

Una infraestructura al servicio de la industria y de las ciudades

J2K también ilustra la nueva dimensión territorial de las infraestructuras hídricas de OCP. Desde 2022, OCP Green Water contribuye al suministro de agua potable de Safi, El Jadida y el sur de Casablanca. Khouribga también se beneficiará del agua desalinizada transportada por el pipeline, además de los recursos destinados a sus actividades mineras.

El documento de referencia de 2026 señala asimismo que la cartera de OGW incluye plantas desalinizadoras y estaciones de tratamiento de aguas residuales destinadas a garantizar las necesidades industriales y contribuir al suministro de agua potable de los territorios.

610 millones de m³: el próximo escalón

El programa entra ahora en una nueva fase de expansión. OCP Green Water contaba con una capacidad instalada de 320 millones de m³ en 2025 y había anunciado el objetivo de alcanzar aproximadamente 610 millones de m³ en 2027. Esta ampliación debe acompañar el desarrollo de las nuevas instalaciones mineras e industriales de OCP y permitir ampliar el suministro de agua potable a otras ciudades marroquíes, entre ellas Marrakech.

Por su parte, el documento de referencia de la AMMC publicado en 2026 menciona un objetivo de 560 millones de m³ de capacidad total de desalinización para finales de 2027, mientras que la trayectoria anunciada por OGW contempla 630 millones de m³ anuales para 2030. Estas cifras corresponden a diferentes perímetros y horizontes temporales y deben interpretarse, por tanto, como etapas sucesivas de un programa en expansión.

Dos nuevas filiales para industrializar el modelo

La creación anunciada en agosto de 2026 de dos nuevas filiales especializadas en la desalinización y el transporte de agua constituye otra etapa importante. Estas entidades están destinadas a estructurar las actividades hídricas de OCP en torno a dos grandes áreas geográficas y a profesionalizar la gestión de los activos correspondientes.

Según los datos anunciados para el proyecto, las capacidades previstas alcanzan 215 millones de m³ para la zona Norte y 195 millones de m³ para la zona Centro, es decir, un total de 410 millones de m³ al año.

La creación de entidades jurídicas especializadas responde también a objetivos de gobernanza, transparencia financiera, optimización de activos y desarrollo de posibles alianzas.

El agua se convierte en un activo industrial

Esta evolución refleja un cambio profundo en la estrategia de OCP. El agua ya no es simplemente un recurso consumido por las minas y las plataformas químicas: se está convirtiendo en una infraestructura productiva que debe garantizarse y ampliarse.

En un país sometido a un estrés hídrico persistente, el acceso seguro al agua condiciona directamente la capacidad de mantener las operaciones existentes y desarrollar nuevas inversiones industriales. La desalinización permite así desvincular progresivamente el crecimiento industrial de OCP de la disponibilidad de recursos convencionales de agua dulce.

La conexión entre agua y energía

El modelo se apoya además en una ecuación energética específica. OCP Green Water señala que sus sistemas funcionan con energías 100 % verdes, lo que permite conectar dos grandes desafíos de la transición marroquí: la seguridad hídrica y la descarbonización.

Este enfoque es especialmente estratégico para la desalinización, cuyo coste energético constituye uno de los principales factores de competitividad. Paralelamente, OCP está desarrollando un ecosistema de investigación que reúne a la Universidad Mohammed VI Politécnica, JESA, INNOVX y socios internacionales, con trabajos centrados en la eficiencia energética, el tratamiento del agua y su reutilización.

La reutilización complementa la desalinización

La estrategia de OCP no se basa únicamente en el agua de mar. La reutilización de aguas residuales constituye otro de sus pilares. El grupo señala que ha superado los 10 millones de m³ anuales de aguas residuales tratadas y reutilizadas con fines industriales, principalmente mediante instalaciones situadas en Khouribga, Benguerir y Youssoufia.

En 2024, nuevas instalaciones reforzaron este sistema, especialmente en Safi, Khouribga, Kasba Tadla y Beni Mellal. El objetivo es reducir la presión sobre los recursos convencionales y desarrollar una economía más circular del agua.

Un modelo que trasciende OCP

El principal desafío es ahora territorial. Las infraestructuras desarrolladas por OCP para garantizar sus propias necesidades hídricas pueden contribuir simultáneamente al suministro de poblaciones, ciudades y, potencialmente, determinados usos agrícolas.

El modelo conecta así política industrial, seguridad hídrica, transición energética y ordenación territorial. Esta convergencia otorga a las inversiones hídricas de OCP una dimensión muy superior a la de un programa industrial convencional.

Hacia un nuevo activo estratégico para Marruecos

OCP no se está convirtiendo en el operador nacional del agua desde el punto de vista institucional. El sector continúa estructurado en torno a operadores públicos, sociedades regionales multiservicios y las autoridades competentes.

Sin embargo, OCP está emergiendo claramente como un importante productor industrial de agua no convencional y desarrollador de grandes infraestructuras hídricas.

El paso de 3.500 millones de dírhams invertidos en el programa Agua desde 2008, a una estructura respaldada por un capital de 4.000 millones de dírhams, seguido de 6.000 millones de dírhams de financiación asegurada en 2025, ilustra la aceleración de esta estrategia.

El verdadero desafío: garantizar el crecimiento

Detrás de las cifras de desalinización se encuentra una cuestión económica mucho más amplia: ¿cómo garantizar el crecimiento industrial en un país donde el agua se está convirtiendo progresivamente en una restricción productiva?

La respuesta de OCP se basa en la diversificación de las fuentes de agua, la inversión en infraestructuras, la reutilización de aguas residuales, la desalinización y las energías renovables. Con J2K, los futuros proyectos de transporte hacia Gantour y Marrakech, el aumento de la capacidad de desalinización y los nuevos mecanismos de financiación, el grupo está construyendo progresivamente un sistema en el que el agua deja de ser simplemente un factor de producción para convertirse en un activo estratégico capaz de garantizar la continuidad de la industria y reforzar la resiliencia de los territorios.

Este es el verdadero cambio de escala: OCP ha pasado de buscar la autonomía hídrica de sus propias operaciones a construir un modelo industrial del agua capaz de contribuir a la estrategia de soberanía hídrica de Marruecos.

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