Marruecos está cambiando de escala en la competencia internacional por la inversión. Con 42.700 millones de dólares en financiación internacional de proyectos anunciados en 2025, el Reino se consolida como uno de los principales destinos africanos para grandes proyectos, especialmente en energías renovables e infraestructuras. Más allá del volumen, esta dinámica revela una evolución cualitativa: Marruecos está atrayendo operaciones de mayor envergadura y busca transformar esta capacidad financiera en una capacidad industrial, energética y tecnológica sostenible.
Marruecos está dando un nuevo paso en la competencia internacional por los grandes proyectos. Según el World Investment Report 2026 de la CNUCED, las operaciones de financiación internacional de proyectos anunciadas en el Reino alcanzaron 42.751 millones de dólares en 2025, frente a 8.045 millones en 2024 y 3.548 millones en 2023. Este espectacular crecimiento sitúa a Marruecos en el segundo puesto de África del Norte en valor, por detrás de Egipto, con el 39,7 % de la financiación regional, frente al 53,3 % de Egipto, el 6,4 % de Argelia y el 0,6 % de Túnez. La cifra debe interpretarse con cautela: se trata de financiación internacional de proyectos anunciados, y no de un volumen de inversión extranjera directa efectivamente desembolsado. Sin embargo, constituye un indicador relevante del interés de los inversores internacionales por los grandes proyectos implantados en Marruecos.
Menos proyectos, pero de mucha mayor envergadura
La singularidad marroquí se aprecia sobre todo cuando se compara el valor con el número de operaciones. El Reino contabilizó 19 operaciones en 2025, frente a 59 en Egipto, pero estas operaciones representan cerca del 40 % del valor de la financiación norteafricana. A escala africana, las 19 operaciones marroquíes representan solamente el 9,7 % del número total, pero concentran aproximadamente el 28,4 % del valor de la financiación internacional de proyectos anunciados en el continente. Esta desproporción revela una evolución cualitativa: Marruecos está atrayendo cada vez más proyectos de gran tamaño y elevada intensidad de capital. La CNUCED atribuye una parte del excepcional salto de 2025 a un proyecto transfronterizo de magnitud extraordinaria en infraestructuras de energías renovables, aunque no publica su nombre ni su importe. Por ello, los 42.751 millones de dólares no deben atribuirse a una sola inversión ni presentarse como un flujo de IED realizado. Sin embargo, reflejan la capacidad del Reino para posicionarse en operaciones estructurantes en sectores estratégicos.
Esta dinámica internacional se inscribe en una política marroquí de atracción de inversiones que también está produciendo resultados medibles en los datos nacionales. En 2025, las inversiones extranjeras directas alcanzaron aproximadamente 56.100 millones de dírhams, un nivel récord según el Gobierno marroquí, un 22 % por encima del anterior máximo registrado en 2018. A finales de mayo de 2026, los ingresos de inversiones extranjeras directas ya alcanzaban 29.800 millones de dírhams, un 20 % más interanual, según la Oficina de Cambios.
El Reino cuenta además con un instrumento de política pública ya plenamente operativo: la nueva Carta de Inversiones. Después de apenas tres años de aplicación, se habían firmado 391 convenios de inversión por un valor de 520.000 millones de dírhams, según el balance presentado por el Gobierno en julio de 2026. La 11.ª Comisión Nacional de Inversiones aprobó por sí sola 29 proyectos por un valor cercano a 42.000 millones de dírhams y unos 9.800 empleos, mientras que también se identificaron varios proyectos estratégicos por un valor total cercano a 29.000 millones de dírhams.
La energía: nuevo pilar del atractivo de Marruecos
Los datos energéticos aportan una dimensión adicional a esta evolución. En África, la financiación internacional de proyectos de energías renovables alcanzó 75.829 millones de dólares en 2025, frente a 45.536 millones en 2024, lo que supone un aumento del 67 %. Sin embargo, el número de operaciones disminuyó de 165 a 111. El continente está atrayendo, por tanto, menos proyectos renovables, pero proyectos de mucha mayor dimensión. Marruecos se encuentra precisamente en esta trayectoria, gracias a su posición geográfica, sus infraestructuras, sus recursos renovables y su ambición de convertirse en una plataforma energética regional.
Pero la historia marroquí no se limita a la energía. El Reino cuenta actualmente con un ecosistema industrial diversificado en automoción, aeronáutica, electrónica, agroalimentación, textil, química, digitalización y servicios externalizados. La AMDIE acompaña proyectos en estos sectores y desarrolla una estrategia que abarca la prospección, la promoción de la oferta marroquí, la inteligencia económica, el acompañamiento y el seguimiento posterior a la inversión.
El contexto continental también es favorable. En África, los anuncios de proyectos industriales greenfield alcanzaron 36.407 millones de dólares en 2025, frente a 17.815 millones en 2024. La automoción creció un 128 %, hasta 4.114 millones de dólares, mientras que la industria química se disparó hasta 10.130 millones, frente a apenas 1.157 millones un año antes. Para Marruecos, el desafío consiste ahora en convertir su posición en los grandes proyectos energéticos y de infraestructuras en un mayor desarrollo de cadenas de valor industriales, subcontratación, transferencia tecnológica y empleos cualificados.
El verdadero significado de los 42.700 millones de dólares es, por tanto, menos contable que estratégico. Marruecos ya no compite únicamente por atraer fábricas o capitales: aspira a convertirse en una plataforma regional para grandes proyectos energéticos, industriales, logísticos y tecnológicos. Su proximidad a Europa, su integración en las cadenas de valor internacionales, sus infraestructuras portuarias e industriales, su marco de incentivos y su estabilidad institucional son ventajas importantes en un entorno mundial en el que los inversores buscan cada vez más territorios capaces de ofrecer simultáneamente infraestructuras, energía, conectividad, talento y acceso a los mercados.
La próxima etapa será decisiva: transformar los anuncios y las financiaciones de proyectos en inversiones efectivamente realizadas, empleos sostenibles, exportaciones, valor añadido local y mayor sofisticación industrial. Este es precisamente uno de los objetivos de la Carta de Inversiones, cuyo régimen principal puede conceder incentivos de hasta el 30 % del importe de la inversión, con mecanismos que favorecen especialmente el empleo, el desarrollo sostenible, los sectores prioritarios y el equilibrio territorial.
Marruecos no debe ser presentado únicamente como un país que atrae 42.700 millones de dólares en financiación de proyectos. Aparece sobre todo como un mercado que está ganando la confianza de los inversores para operaciones de mayor envergadura, en sectores que se encuentran en el centro de la próxima economía mundial. El desafío para los próximos años será transformar este atractivo financiero en una capacidad productiva sostenible. Si esta transformación tiene éxito, los 42.700 millones de dólares de 2025 podrían no representar un punto máximo, sino la señal de un cambio de categoría de Marruecos en la geografía mundial de la inversión.

