El primer semestre de 2026 confirmó el atractivo de la región del Magreb para la inversión, aunque con diferencias importantes entre los países en cuanto al volumen de proyectos, los flujos de capital y los sectores beneficiarios. Las inversiones se concentraron principalmente en la industria, la automoción, la energía, las infraestructuras, la minería, la aeronáutica y los servicios, además de las actividades vinculadas a las nuevas cadenas de valor.
Marruecos concentra grandes proyectos
En Marruecos, la dinámica de inversión mantuvo un ritmo elevado. La Comisión Nacional de Inversiones aprobó 44 proyectos y modificaciones de acuerdos por un valor total de 86.360 millones de dírhams, con la previsión de crear alrededor de 20.500 puestos de trabajo.
A finales de junio, el número de convenios de inversión firmados desde la entrada en vigor de la nueva Carta de Inversiones en 2023 alcanzaba 391 acuerdos, por un valor acumulado de 520.000 millones de dírhams.
La inversión extranjera directa neta también registró un fuerte crecimiento, alcanzando 29.470 millones de dírhams a finales de julio de 2026, un aumento del 58,5 % interanual.
Túnez refuerza la inversión industrial
En Túnez, las inversiones internacionales alcanzaron 1.929,5 millones de dinares tunecinos durante el primer semestre de 2026, un incremento del 11,5 % respecto al mismo periodo de 2025 y del 41,7 % en comparación con hace dos años.
La industria manufacturera constituye el principal destino de estos capitales, con aproximadamente el 72 % de la inversión extranjera directa, frente al 19 % para la energía, el 7,7 % para los servicios y el 1,3 % para la agricultura.
Los nuevos proyectos se concentran especialmente en los componentes de automoción, la electrónica, la aeronáutica y las tecnologías.
Argelia apuesta por proyectos productivos
En Argelia, la Agencia Argelina de Promoción de la Inversión registró 353 proyectos de inversión extranjera hasta junio, incluidos 146 proyectos de inversión extranjera directa y 207 proyectos realizados en asociación.
Las autoridades buscan atraer proyectos capaces de contribuir a la diversificación económica, la reducción de las importaciones, el aumento de las exportaciones no relacionadas con los hidrocarburos, la valorización de los recursos mineros y el desarrollo de la industria, la agricultura y la industria farmacéutica.
Varias regiones también han registrado el lanzamiento de nuevos proyectos industriales, reforzando la orientación hacia una inversión productiva y generadora de empleo.
Libia y Mauritania: inversiones más selectivas
En Libia, la inversión extranjera continúa concentrándose principalmente en la reconstrucción, la energía y la construcción. Entre enero y junio de 2026 se registraron 106 decisiones relacionadas con filiales de empresas extranjeras, empresas conjuntas y oficinas de representación. La construcción representó el 38 % de estas decisiones, frente al 32 % para el petróleo y la energía.
Por su parte, Mauritania continúa atrayendo inversiones hacia sectores específicos, especialmente la minería, la energía, las infraestructuras, los servicios, el turismo de negocios y la salud, mientras busca ampliar y diversificar su base económica.
Hacia una nueva competencia regional
Los indicadores del primer semestre de 2026 muestran trayectorias de inversión diferentes dentro del Magreb. Marruecos apuesta por grandes proyectos industriales y estratégicos y por una mayor integración en las cadenas de valor internacionales. Túnez refuerza su posicionamiento en las industrias manufactureras, mientras Argelia busca ampliar los proyectos productivos y las asociaciones extranjeras. Libia concentra buena parte de su actividad en la reconstrucción y la energía, y Mauritania avanza hacia una diversificación progresiva de su economía.
La competencia regional se desplaza así gradualmente desde la simple captación de capitales hacia la capacidad de transformar las inversiones en capacidad productiva, empleo, transferencia tecnológica, exportaciones y mayor integración en las cadenas de valor regionales e internacionales.
El primer semestre de 2026 confirma, por tanto, el peso creciente del Magreb como plataforma de inversión en África, al tiempo que plantea un desafío común: aumentar el valor añadido local y reforzar la integración económica entre los países de la región.

