El mercado marroquí del cacao representa ya un flujo de importaciones superior a 220 millones de dólares al año, reflejando el peso creciente de la industria chocolatera y agroalimentaria, pero también un importante potencial de cooperación directa con los principales productores africanos.
Marruecos importó en 2025 productos de cacao y preparaciones a base de cacao por un valor de 220,6 millones de dólares, según los datos del comercio internacional procedentes de la base de datos de Naciones Unidas «UN Comtrade». Esta cifra abarca todo el capítulo 18 del Sistema Armonizado: granos y fragmentos de cacao, pasta, manteca y polvo de cacao, así como chocolate y otras preparaciones alimentarias que contienen cacao.
La estructura geográfica de estas importaciones resulta especialmente significativa. España encabeza ampliamente la lista de proveedores, con 70,3 millones de dólares, seguida de Italia, con 19,95 millones; Países Bajos, con 19,32 millones; Alemania, con 17,55 millones, y Bélgica, con 16,69 millones de dólares. Francia representa, por su parte, 13,16 millones de dólares.
Sin embargo, esta configuración no significa que Marruecos se abastezca principalmente de Europa en lo que respecta a los granos de cacao. Las estadísticas incluyen el conjunto de los productos derivados del cacao y, por tanto, también productos transformados o reexportados desde Europa. Para medir con precisión las importaciones de materia prima, es necesario aislar la partida arancelaria 1801, correspondiente a los granos y fragmentos de granos de cacao.
África ocupa, no obstante, una posición estratégica en la cadena de suministro de cacao hacia Marruecos. Costa de Marfil, principal productor mundial de cacao, exportó a Marruecos productos incluidos en el capítulo 18 por un valor de 12,82 millones de dólares en 2025. Ghana, por su parte, representó 7,87 millones de dólares.
En conjunto, los productos de cacao procedentes de estos dos países africanos superaron los 20,6 millones de dólares durante un solo año, lo que refleja la existencia de una base comercial sobre la que podría desarrollarse una cooperación más directa entre Marruecos y África Occidental.
Estos flujos comerciales abren nuevas perspectivas para las relaciones económicas entre el Reino y los países productores de cacao. Marruecos dispone de una industria agroalimentaria desarrollada, mientras que Costa de Marfil y Ghana cuentan con importantes capacidades de producción de materia prima. Una cooperación centrada en la transformación industrial, la seguridad del suministro y la creación de cadenas regionales de valor podría convertirse en un nuevo eje de desarrollo.
El potencial es aún mayor si se tiene en cuenta la amplia utilización del cacao en la industria marroquí: chocolate, galletas, productos de pastelería, confitería, bebidas, preparados alimentarios y productos destinados al sector de la restauración.
Para los industriales marroquíes, la cuestión no se limita por tanto al volumen importado, sino también al nivel de valor añadido generado dentro del país. Aumentar la transformación local de la materia prima, desarrollar marcas marroquíes y reforzar las capacidades de exportación hacia África permitiría avanzar desde un mercado esencialmente importador hacia un verdadero centro regional de transformación de productos de cacao.
Esta perspectiva se integra en la dinámica general de la industria agroalimentaria marroquí, que busca reforzar su competitividad, su capacidad de innovación y su integración en las cadenas internacionales de valor.
El mercado del cacao constituye también un indicador interesante de la evolución del consumo. La demanda de productos de chocolate y derivados depende del crecimiento demográfico, de la expansión de la distribución moderna, de la evolución de los hábitos alimentarios y del nivel de renta disponible de los hogares.
No obstante, el sector sigue expuesto a la volatilidad de los precios internacionales del cacao. Para los industriales, el desafío consiste, por tanto, en garantizar el suministro, diversificar las fuentes de abastecimiento y mejorar la productividad para limitar el impacto del coste de la materia prima sobre los precios finales.
Con 220,6 millones de dólares de importaciones en 2025, el cacao representa así mucho más que un simple producto alimentario. Se ha convertido en un mercado industrial en toda regla, situado en la intersección del comercio entre Marruecos y África, la industria agroalimentaria, la transformación local y la estrategia de exportación del Reino.

