El promotor suizo H2 Global Energy estudia dos proyectos en Marruecos cuya cartera potencial de inversión podría alcanzar aproximadamente 3.600 millones de dólares. Entre Beni Mellal y Tánger, estas iniciativas reflejan la creciente dimensión de la estrategia marroquí en materia de hidrógeno verde y moléculas renovables, aunque estas cifras todavía no representan inversiones definitivas y comprometidas.
El proyecto previsto en Beni Mellal sería el de mayor dimensión. Podría incorporar una capacidad de hasta 1.300 megavatios de electrólisis y producir entre 220.000 y 281.000 toneladas anuales de amoníaco renovable. La inversión potencial se estima en aproximadamente 2.500 millones de dólares.
En Tánger, el proyecto estaría orientado a la producción de peróxido de hidrógeno renovable, con una capacidad potencial de unas 28.000 toneladas anuales. La instalación podría apoyarse en alrededor de 700 megavatios de capacidad solar y eólica, mientras que su coste potencial se sitúa en torno a 1.100 millones de dólares.
De la electricidad renovable a los productos industriales
La importancia estratégica de estos proyectos reside en su capacidad para transformar la energía renovable en productos industriales comercializables y exportables. Marruecos dispone de importantes ventajas competitivas en este ámbito gracias a sus recursos solares y eólicos, así como a una sólida base industrial en los sectores químico y de fertilizantes.
La elección de Beni Mellal también pone de relieve la posibilidad de desarrollar nuevos polos industriales fuera de los grandes centros costeros tradicionales. Sin embargo, el paso del anuncio a la inversión efectiva requiere completar los estudios técnicos, económicos y medioambientales, además de garantizar la financiación y los mercados de destino.
El coste de la electricidad renovable, la disponibilidad de agua, las infraestructuras de transporte y almacenamiento y las condiciones de certificación de los productos verdes seguirán siendo factores determinantes.
Para Marruecos, el verdadero desafío no consistirá únicamente en anunciar grandes capacidades de producción, sino en fabricar moléculas verdes a costes competitivos capaces de acceder a los mercados internacionales.

