España entra en una nueva etapa en el desarrollo y la adopción de la inteligencia artificial (IA). Tras una primera fase marcada por la experimentación y el entusiasmo tecnológico, las startups españolas están centrando sus esfuerzos en aplicaciones capaces de resolver problemas empresariales concretos y generar valor medible.
Según los datos recogidos por Le Courrier d’Espagne, el 61% de las empresas españolas ya utiliza IA, aunque únicamente el 14% la ha integrado plenamente en sus operaciones. Esta diferencia refleja uno de los principales retos del mercado: pasar de probar herramientas de inteligencia artificial a incorporarlas de forma estructural en los procesos empresariales.
La IA pasa de la experimentación a las operaciones
El ecosistema español de startups también está atrayendo importantes inversiones. En 2025, las startups españolas captaron 3.100 millones de euros en capital riesgo, mientras que la inteligencia artificial se situó entre los sectores que concentraron una mayor financiación.
Desde 2020, 392 startups de IA han captado 1.600 millones de euros, situando a España como el quinto ecosistema europeo en este ámbito, según las cifras citadas en el artículo.
La tendencia muestra un cambio en las prioridades de los inversores. La IA ya no se percibe únicamente como un argumento tecnológico o comercial, sino como un elemento capaz de transformar el producto, mejorar los márgenes y crear nuevas barreras competitivas.
Un ejemplo es Factorial, la plataforma de recursos humanos con sede en Barcelona. La compañía está incorporando agentes de IA a sus soluciones para automatizar procesos de selección, anticipar la rotación de empleados, analizar el clima laboral y optimizar la gestión de nóminas. La empresa cuenta con más de 16.000 clientes europeos, según los datos publicados.
Sectores donde la IA genera valor
Las aplicaciones de inteligencia artificial se están extendiendo a diferentes sectores de la economía española.
Entre los casos más destacados se encuentran las plataformas de recursos humanos, la imagen por satélite, el desarrollo de medicamentos, el mantenimiento predictivo y el diagnóstico médico temprano.
Multiverse Computing, con sede en San Sebastián, trabaja en aplicaciones de IA cuántica para resolver problemas complejos relacionados con las finanzas, la energía y la logística. La empresa captó 189 millones de euros en una ronda de Serie B, según el artículo.
En el ámbito de la salud, Biorce, con sede en Barcelona, utiliza la IA para acelerar el diseño de ensayos clínicos y el proceso de selección de pacientes. La startup captó 52 millones de dólares a comienzos de 2026.
Por su parte, Sherpa AI, en Bilbao, ha desarrollado soluciones basadas en aprendizaje federado que permiten entrenar modelos de IA sin necesidad de compartir datos sensibles. Esta tecnología tiene aplicaciones en sectores como la banca, la salud, las telecomunicaciones y la administración pública.
En la industria, Fracttal, con sede en Madrid, desarrolla herramientas de mantenimiento predictivo destinadas a anticipar averías y optimizar los ciclos de mantenimiento en sectores como el cemento, la minería y la metalurgia.
La IA también está entrando en el ámbito sanitario mediante soluciones capaces de automatizar la elaboración de informes médicos o facilitar la detección temprana de enfermedades.
El reto: pasar de la adopción a la integración
La principal brecha del mercado español no parece estar únicamente relacionada con el acceso a la tecnología, sino con la capacidad de las empresas para integrarla en sus procesos.
El contraste entre el 61% de empresas que utilizan IA y el 14% que la integra realmente en sus operaciones pone de manifiesto este desafío. Para las empresas, la cuestión ya no consiste simplemente en incorporar un chatbot o una herramienta generativa, sino en determinar qué procesos pueden beneficiarse realmente de la inteligencia artificial.
Las startups más avanzadas están apostando por soluciones B2B, aplicaciones especializadas y modelos entrenados con datos específicos de cada sector. En este escenario, la calidad de los datos se convierte en un activo estratégico.
La especialización también gana peso. Las soluciones diseñadas para resolver una tarea concreta pueden ofrecer mejores niveles de precisión y facilitar su adopción por parte de las empresas frente a herramientas más generalistas.
Una nueva etapa para el ecosistema tecnológico español
El desarrollo de la IA en España entra así en una fase más orientada a los resultados. La inversión continúa creciendo, pero el foco se desplaza progresivamente hacia la capacidad de las empresas para convertir la tecnología en productividad, reducción de costes, automatización y nuevas fuentes de ingresos.
El desafío para 2026 será, por tanto, pasar de la adopción experimental a una integración sostenible de la IA, combinando tecnología, talento y gobernanza empresarial.

