Sonasid acelera sus inversiones para preparar el próximo ciclo industrial marroquí

Sonasid confirma la resistencia de su actividad en el primer semestre de 2026 y, sobre todo, la aceleración de su esfuerzo inversor: la facturación social alcanza 3.049 millones de dírhams a finales de junio, de los cuales 1.622 millones corresponden al segundo trimestre, mientras que las inversiones aumentan un 48%, en un contexto marcado por la recuperación de la construcción y el avance de los grandes proyectos de infraestructuras.

El grupo siderúrgico marroquí registró en el segundo trimestre de 2026 una facturación social de 1.622 millones de dírhams, un 12% más interanual. A finales de junio, la facturación social alcanzó 3.049 millones de dírhams, lo que supone un crecimiento del 2%. La facturación consolidada se situó en 3.051 millones de dírhams, prácticamente estable respecto al año anterior.

Esta evolución se produce después de un comienzo de ejercicio afectado por condiciones meteorológicas desfavorables que frenaron la actividad de construcción. La recuperación del segundo trimestre constituye, por tanto, una señal importante para la industria siderúrgica. Sobre todo, Sonasid incrementó sus inversiones un 48%, confirmando una estrategia destinada a reforzar su aparato industrial.

Esta orientación se inscribe en la hoja de ruta CAP 2030, que contempla cerca de 1.000 millones de dírhams de EBITDA para 2030 y alrededor de 1.500 millones de dírhams de inversiones. La demanda futura debería beneficiarse de los proyectos ferroviarios, viarios, portuarios, deportivos y urbanos, así como de las infraestructuras vinculadas al horizonte 2030.

La siderurgia se prepara para una nueva fase de infraestructuras

El desafío va más allá de los resultados de Sonasid. El acero es un insumo estratégico para las infraestructuras, la construcción, la automoción y numerosas industrias manufactureras. La aceleración de las inversiones industriales debe permitir mejorar las capacidades, la productividad y la competitividad. Marruecos también debe aumentar su capacidad para producir aceros de mayor valor añadido y reducir determinadas dependencias de materias primas importadas.

El coste de la energía, la volatilidad de las materias primas y la competencia internacional seguirán siendo factores determinantes. La siderurgia deberá además acompañar la transición medioambiental de la industria. En este contexto, la inversión se convierte simultáneamente en un instrumento de competitividad y de soberanía industrial. El aumento del 48% de las inversiones de Sonasid demuestra que los industriales ya anticipan un incremento sostenido de las necesidades. El verdadero desafío será transformar esta demanda en valor añadido local, empleos cualificados y nuevas capacidades exportadoras.

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