Marruecos reactivará a partir del 16 de septiembre de 2026 el mecanismo de apoyo a las importaciones de trigo blando destinado a la molienda, hasta el 31 de diciembre, en un contexto de aumento de los precios internacionales y mayor volatilidad. Al mismo tiempo, la cosecha nacional apenas ha permitido recolectar unos 6 millones de quintales, frente a un objetivo inicial de 15 millones.
Marruecos tiene previsto reactivar, a partir del 16 de septiembre de 2026, el mecanismo de apoyo a las importaciones de trigo blando destinado a la molienda, según una circular de la Oficina Nacional Interprofesional de Cereales y Legumbres (ONICL). La decisión se produce en un contexto de menores volúmenes de trigo nacional recolectados de lo previsto. Los operadores han recogido alrededor de 6 millones de quintales, frente a un objetivo inicial de 15 millones de quintales. Este volumen representa aproximadamente el 12 % de las necesidades anuales de los molinos industriales, mientras que las existencias acumuladas antes de la suspensión temporal de las importaciones han disminuido progresivamente.
Mayor presión sobre los mercados mundiales
La reanudación del apoyo marroquí coincide con una situación especialmente sensible en los mercados internacionales del trigo. Los precios han aumentado desde julio, impulsados por los riesgos que afectan a las exportaciones de la región del mar Negro, especialmente por las perturbaciones sufridas por las infraestructuras cerealistas de Rusia y Ucrania, que han provocado retrasos y cancelaciones de algunos cargamentos.
Estos acontecimientos están llevando a los compradores internacionales a buscar fuentes alternativas, especialmente en Argentina, Australia y América del Norte. Los costes de transporte marítimo y la disponibilidad de suministros también se han convertido en factores cada vez más importantes para determinar el precio final pagado por los importadores.
Esta evolución es especialmente relevante para Marruecos, ya que el Reino sigue dependiendo estructuralmente de las importaciones para cubrir una parte importante de sus necesidades de trigo. La factura de importación continúa siendo muy sensible a los precios internacionales, los costes de transporte marítimo y el tipo de cambio del dólar frente al dírham.
270 dírhams por quintal como precio de referencia
El nuevo mecanismo de apoyo se basa en una prima fija calculada a partir de la diferencia entre el coste medio del trigo importado y un precio de referencia de 270 dírhams por quintal, equivalente a 2.700 dírhams por tonelada.
Esta cifra no representa el precio internacional del trigo, sino que constituye el precio de referencia utilizado para calcular la subvención. El importe de la ayuda será determinado y revisado mensualmente por una comisión en la que participan, entre otros, las autoridades responsables de Agricultura y Finanzas, así como la ONICL.
Los cálculos tendrán en cuenta los precios del trigo en varios mercados internacionales, los costes del transporte marítimo y la evolución del tipo de cambio dólar-dírham.
El objetivo del mecanismo es limitar la transmisión directa de la volatilidad internacional al mercado marroquí y garantizar el suministro continuo de las harineras industriales.
80 % vinculado a las importaciones y 20 % a las entregas
La ayuda se abonará en dos etapas. El 80 % de la subvención estará vinculado a los volúmenes importados, mientras que el 20 % restante dependerá de las cantidades efectivamente entregadas a las harineras industriales.
Este sistema busca garantizar que el apoyo esté directamente relacionado con los volúmenes que entran realmente en la cadena de suministro nacional y reducir el riesgo de subvencionar cantidades que finalmente no se destinen a las industrias harineras.
El mar Negro sigue siendo un factor clave
La evolución de la situación en el mar Negro sigue siendo una de las principales variables que determinarán los precios del trigo en septiembre y durante los meses siguientes. Cualquier nueva perturbación de las exportaciones rusas o ucranianas podría elevar los precios internacionales y aumentar los costes de importación de Marruecos.
Por el contrario, una mejora de la disponibilidad exportable en Rusia, Europa, América del Norte o los países del hemisferio sur podría aliviar las presiones sobre los precios.
Por ello, el coste del trigo para Marruecos no depende únicamente de las cotizaciones internacionales. También intervienen la calidad y el origen del trigo, los costes de transporte y seguro, las tasas portuarias, la logística y el tipo de cambio del dólar.
La producción nacional sigue siendo insuficiente
Los datos de recogida nacional ponen de manifiesto la importancia de las importaciones para garantizar el abastecimiento del mercado. La recogida de aproximadamente 6 millones de quintales, frente a un objetivo de 15 millones, significa que la oferta nacional disponible para las harineras industriales se encuentra muy por debajo del nivel previsto.
La producción cerealista marroquí sigue dependiendo en gran medida de las condiciones climáticas, especialmente de las precipitaciones. Por ello, los rendimientos y la producción total pueden variar considerablemente de una campaña a otra.
Esta situación convierte las importaciones en una herramienta esencial para garantizar la estabilidad del mercado del trigo, incluso durante los años en los que mejora la producción nacional.
Septiembre será un mes decisivo
Septiembre de 2026 será un periodo clave para el mercado marroquí. A partir de mediados de mes, el Reino volverá a comprar trigo en los mercados internacionales, en un momento en el que los precios mundiales siguen mostrando una elevada volatilidad.
Los importadores deberán identificar las fuentes de suministro más competitivas en términos de precio, calidad, costes de transporte y plazos de entrega, mientras las autoridades seguirán de cerca la evolución de los mercados internacionales, el dólar y los niveles de existencias disponibles.
La importancia del mecanismo de apoyo reside en su capacidad para absorber parte de los shocks externos y proteger el mercado interno frente a fuertes fluctuaciones de precios. Sin embargo, un aumento de los precios internacionales del trigo, de los costes de transporte o del dólar podría elevar también el coste fiscal de la subvención.
En definitiva, el desafío de Marruecos durante el segundo semestre de 2026 no consiste únicamente en seguir la evolución de los precios del trigo, sino en garantizar las cantidades necesarias para las harineras industriales al menor coste posible, mantener la estabilidad del mercado interno y controlar al mismo tiempo la carga fiscal del mecanismo de apoyo.
Marruecos reactivará a partir del 16 de septiembre de 2026 el mecanismo de apoyo a las importaciones de trigo blando destinado a la molienda, hasta el 31 de diciembre, en un contexto de aumento de los precios internacionales y mayor volatilidad. Al mismo tiempo, la cosecha nacional apenas ha permitido recolectar unos 6 millones de quintales, frente a un objetivo inicial de 15 millones.
Marruecos tiene previsto reactivar, a partir del 16 de septiembre de 2026, el mecanismo de apoyo a las importaciones de trigo blando destinado a la molienda, según una circular de la Oficina Nacional Interprofesional de Cereales y Legumbres (ONICL). La decisión se produce en un contexto de menores volúmenes de trigo nacional recolectados de lo previsto. Los operadores han recogido alrededor de 6 millones de quintales, frente a un objetivo inicial de 15 millones de quintales. Este volumen representa aproximadamente el 12 % de las necesidades anuales de los molinos industriales, mientras que las existencias acumuladas antes de la suspensión temporal de las importaciones han disminuido progresivamente.
Mayor presión sobre los mercados mundiales
La reanudación del apoyo marroquí coincide con una situación especialmente sensible en los mercados internacionales del trigo. Los precios han aumentado desde julio, impulsados por los riesgos que afectan a las exportaciones de la región del mar Negro, especialmente por las perturbaciones sufridas por las infraestructuras cerealistas de Rusia y Ucrania, que han provocado retrasos y cancelaciones de algunos cargamentos.
Estos acontecimientos están llevando a los compradores internacionales a buscar fuentes alternativas, especialmente en Argentina, Australia y América del Norte. Los costes de transporte marítimo y la disponibilidad de suministros también se han convertido en factores cada vez más importantes para determinar el precio final pagado por los importadores.
Esta evolución es especialmente relevante para Marruecos, ya que el Reino sigue dependiendo estructuralmente de las importaciones para cubrir una parte importante de sus necesidades de trigo. La factura de importación continúa siendo muy sensible a los precios internacionales, los costes de transporte marítimo y el tipo de cambio del dólar frente al dírham.
270 dírhams por quintal como precio de referencia
El nuevo mecanismo de apoyo se basa en una prima fija calculada a partir de la diferencia entre el coste medio del trigo importado y un precio de referencia de 270 dírhams por quintal, equivalente a 2.700 dírhams por tonelada.
Esta cifra no representa el precio internacional del trigo, sino que constituye el precio de referencia utilizado para calcular la subvención. El importe de la ayuda será determinado y revisado mensualmente por una comisión en la que participan, entre otros, las autoridades responsables de Agricultura y Finanzas, así como la ONICL.
Los cálculos tendrán en cuenta los precios del trigo en varios mercados internacionales, los costes del transporte marítimo y la evolución del tipo de cambio dólar-dírham.
El objetivo del mecanismo es limitar la transmisión directa de la volatilidad internacional al mercado marroquí y garantizar el suministro continuo de las harineras industriales.
80 % vinculado a las importaciones y 20 % a las entregas
La ayuda se abonará en dos etapas. El 80 % de la subvención estará vinculado a los volúmenes importados, mientras que el 20 % restante dependerá de las cantidades efectivamente entregadas a las harineras industriales.
Este sistema busca garantizar que el apoyo esté directamente relacionado con los volúmenes que entran realmente en la cadena de suministro nacional y reducir el riesgo de subvencionar cantidades que finalmente no se destinen a las industrias harineras.
El mar Negro sigue siendo un factor clave
La evolución de la situación en el mar Negro sigue siendo una de las principales variables que determinarán los precios del trigo en septiembre y durante los meses siguientes. Cualquier nueva perturbación de las exportaciones rusas o ucranianas podría elevar los precios internacionales y aumentar los costes de importación de Marruecos.
Por el contrario, una mejora de la disponibilidad exportable en Rusia, Europa, América del Norte o los países del hemisferio sur podría aliviar las presiones sobre los precios.
Por ello, el coste del trigo para Marruecos no depende únicamente de las cotizaciones internacionales. También intervienen la calidad y el origen del trigo, los costes de transporte y seguro, las tasas portuarias, la logística y el tipo de cambio del dólar.
La producción nacional sigue siendo insuficiente
Los datos de recogida nacional ponen de manifiesto la importancia de las importaciones para garantizar el abastecimiento del mercado. La recogida de aproximadamente 6 millones de quintales, frente a un objetivo de 15 millones, significa que la oferta nacional disponible para las harineras industriales se encuentra muy por debajo del nivel previsto.
La producción cerealista marroquí sigue dependiendo en gran medida de las condiciones climáticas, especialmente de las precipitaciones. Por ello, los rendimientos y la producción total pueden variar considerablemente de una campaña a otra.
Esta situación convierte las importaciones en una herramienta esencial para garantizar la estabilidad del mercado del trigo, incluso durante los años en los que mejora la producción nacional.
Septiembre será un mes decisivo
Septiembre de 2026 será un periodo clave para el mercado marroquí. A partir de mediados de mes, el Reino volverá a comprar trigo en los mercados internacionales, en un momento en el que los precios mundiales siguen mostrando una elevada volatilidad.
Los importadores deberán identificar las fuentes de suministro más competitivas en términos de precio, calidad, costes de transporte y plazos de entrega, mientras las autoridades seguirán de cerca la evolución de los mercados internacionales, el dólar y los niveles de existencias disponibles.
La importancia del mecanismo de apoyo reside en su capacidad para absorber parte de los shocks externos y proteger el mercado interno frente a fuertes fluctuaciones de precios. Sin embargo, un aumento de los precios internacionales del trigo, de los costes de transporte o del dólar podría elevar también el coste fiscal de la subvención.
En definitiva, el desafío de Marruecos durante el segundo semestre de 2026 no consiste únicamente en seguir la evolución de los precios del trigo, sino en garantizar las cantidades necesarias para las harineras industriales al menor coste posible, mantener la estabilidad del mercado interno y controlar al mismo tiempo la carga fiscal del mecanismo de apoyo.

