Finanzas públicas: aumentan los ingresos y se reduce el déficit del Tesoro

Las finanzas públicas marroquíes registraron, a finales de julio de 2026, una evolución favorable en varios frentes, marcada por el aumento de los ingresos del Estado, la reducción del déficit del Tesoro y la continuidad del esfuerzo inversor. Los últimos datos de la Tesorería General del Reino reflejan una dinámica positiva de los ingresos fiscales, al tiempo que el Estado mantiene su capacidad para financiar inversiones y proyectos estructurantes.

Las finanzas públicas de Marruecos continuaron su evolución positiva durante los siete primeros meses de 2026. Según los últimos datos de la Tesorería General del Reino (TGR), los ingresos ordinarios alcanzaron 261.000 millones de dírhams a finales de julio, lo que supone un aumento del 8,3% respecto al mismo periodo de 2025. Esta evolución constituye un indicador relevante de la capacidad del Estado para movilizar recursos y refleja también la dinámica de la actividad económica.

El crecimiento fue especialmente significativo en los ingresos fiscales, que alcanzaron 237.100 millones de dírhams, con un incremento interanual del 12,9%. La fiscalidad continúa siendo, por tanto, el principal motor de los ingresos públicos, lo que pone de manifiesto la importancia de las reformas emprendidas en los últimos años para mejorar el rendimiento tributario, ampliar la base fiscal y reforzar el cumplimiento de las obligaciones fiscales.

Este aumento de los ingresos contribuyó directamente a mejorar la posición del Tesoro. A finales de julio de 2026, el déficit del Tesoro se situó en 48.200 millones de dírhams, frente a los 53.700 millones registrados un año antes. Esto representa una mejora de 5.500 millones de dírhams en un año. La evolución resulta especialmente significativa teniendo en cuenta que el Estado continúa movilizando importantes recursos para financiar las políticas públicas y los grandes proyectos de inversión.

Por su parte, el saldo ordinario se mantuvo positivo, en 4.500 millones de dírhams, aunque por debajo de los 16.500 millones registrados a finales de julio de 2025. Esta disminución refleja el aumento de las necesidades de financiación vinculadas al gasto público y a los grandes proyectos estructurantes, pese al crecimiento de los ingresos ordinarios.

Otro indicador destacado es la continuidad del esfuerzo de inversión pública. Los gastos de inversión emitidos alcanzaron 72.000 millones de dírhams a finales de julio, un aumento del 10,2% respecto a los siete primeros meses de 2025. Este incremento refleja la voluntad de mantener un elevado nivel de inversión en infraestructuras y proyectos estructurantes, en un contexto en el que la inversión pública desempeña un papel importante en el apoyo al crecimiento y la mejora de la competitividad del país.

Esta combinación resulta especialmente relevante: el Estado está aumentando sus ingresos, reduciendo su déficit y, al mismo tiempo, manteniendo el esfuerzo inversor. Esta evolución refleja el intento de conciliar la consolidación presupuestaria con la financiación del desarrollo. El desafío será preservar este equilibrio a medio y largo plazo, especialmente ante el aumento de las necesidades relacionadas con las infraestructuras, la protección social, el agua, la energía y los grandes proyectos territoriales.

El aumento del 12,9% de los ingresos fiscales constituye, en este sentido, una señal alentadora. Demuestra que una mayor movilización de los recursos públicos puede proporcionar al Estado un margen de maniobra adicional para financiar sus prioridades sin depender exclusivamente de un aumento del endeudamiento.

Sin embargo, el análisis de las finanzas públicas no puede limitarse al nivel del déficit. La cuestión fundamental también es la eficiencia del gasto público. El aumento de las inversiones debe traducirse en mayores capacidades productivas, una mayor competitividad, más empleo, un incremento de las exportaciones y una mayor generación de valor añadido. En otras palabras, cada dírham invertido debe contribuir, en la medida de lo posible, a fortalecer el potencial de crecimiento sostenible de Marruecos.

Los datos de julio de 2026 ofrecen, por tanto, una imagen relativamente favorable de la trayectoria presupuestaria. Con 261.000 millones de dírhams de ingresos ordinarios, 237.100 millones de ingresos fiscales, un déficit del Tesoro reducido a 48.200 millones y 72.000 millones destinados a inversión, las finanzas públicas muestran una capacidad creciente para movilizar recursos al tiempo que mantienen el esfuerzo de desarrollo.

Más allá de las cifras, esta evolución refleja una ecuación que se ha convertido en central para la política económica marroquí: consolidar las finanzas públicas sin frenar la inversión estratégica. El éxito de esta trayectoria dependerá de la capacidad para mantener el crecimiento de los ingresos, controlar el gasto corriente y orientar la inversión pública hacia sectores capaces de generar de forma sostenible más crecimiento y valor añadido.

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