La captación de los marroquíes residentes en el extranjero (MDM) ya no es una cuestión de iniciativas ocasionales por parte de los Centros Regionales de Inversión (CRI). Del 10 al 13 de agosto de 2026, estos centros intensifican sus reuniones, citas personalizadas y presentaciones de oportunidades de inversión con el objetivo de atraer a una diáspora que se ha convertido en un actor económico fundamental para el Reino.
Esta dinámica se produce en pleno periodo estival, cuando millones de marroquíes residentes en el extranjero regresan a Marruecos para pasar sus vacaciones, convirtiendo este periodo en un momento especialmente propicio para reforzar los vínculos con el país y descubrir las oportunidades económicas y de inversión que ofrece. Para los marroquíes del mundo, el regreso durante el verano ya no se limita a los reencuentros familiares, las vacaciones y el consumo. También se ha convertido en una oportunidad para explorar el potencial económico del país.
Durante su estancia, pueden observar directamente las transformaciones que experimenta Marruecos, visitar zonas industriales, descubrir proyectos turísticos, agrícolas, inmobiliarios y logísticos, reunirse con empresarios y conocer los mecanismos públicos destinados a facilitar la inversión. Este periodo constituye, por tanto, una ventana estratégica para las autoridades públicas.
Los marroquíes que viven en el extranjero y regresan regularmente al Reino pueden comprobar de primera mano el desarrollo de las infraestructuras, la expansión de las ciudades, el crecimiento de las plataformas industriales y logísticas y la aparición de nuevos polos económicos. Muchos también pueden descubrir oportunidades que antes no existían o que eran menos accesibles durante sus visitas anteriores.
En la región de Fez-Meknes, el Centro Regional de Inversiones ha creado una unidad específica para los marroquíes del mundo con el objetivo de facilitar sus inversiones, poner en valor sus competencias y fomentar la transferencia de conocimientos.
En la región de Tánger-Tetuán-Alhucemas también se ha puesto en marcha una caravana regional para presentar oportunidades de inversión y establecer contacto con la diáspora.
Detrás de estas iniciativas cada vez más numerosas se encuentra una verdadera competencia entre las regiones para atraer el capital, los empresarios, las competencias y las redes internacionales de la diáspora.
Unos flujos financieros masivos que sostienen la economía marroquí
Las cifras explican en gran medida este creciente interés. En 2024, las transferencias de los marroquíes residentes en el extranjero alcanzaron 119.000 millones de dírhams, un 3,3 % más que un año antes, según Bank Al-Maghrib. Esta cantidad constituye una importante fuente de divisas para el Reino y contribuye al consumo, al ahorro y a la inversión de los hogares.
A finales de septiembre de 2025, las transferencias habían alcanzado 92.730 millones de dírhams, frente a 91.720 millones durante el mismo periodo de 2024. A finales de abril de 2026, alcanzaron 39.980 millones de dírhams, frente a 36.420 millones un año antes, lo que supone un incremento del 9,8 %.
Estos flujos constituyen una fuente regular de divisas, fortalecen la capacidad de Marruecos para financiar sus importaciones y contribuyen al equilibrio de sus cuentas exteriores. También sostienen el poder adquisitivo de millones de hogares marroquíes y dinamizan una amplia variedad de actividades económicas.
Por tanto, su impacto va mucho más allá del simple registro de transferencias familiares. Una parte de estos recursos contribuye directa o indirectamente al sector inmobiliario, al comercio, los servicios, el turismo, la educación y numerosas actividades locales. Sin embargo, la fuerza económica de los marroquíes del mundo no puede reducirse a sus transferencias financieras. La diáspora representa también un enorme reservorio de competencias, empresarios, ejecutivos, tecnologías y conexiones internacionales. Son precisamente estas dimensiones las que las autoridades públicas buscan ahora canalizar de manera más eficaz hacia la inversión productiva.
Marruecos ya no quiere que los marroquíes residentes en el extranjero se limiten a transferir dinero al Reino. También quiere que creen más empresas, empleos, cadenas de valor y plataformas de exportación. El periodo estival ofrece una oportunidad excepcional en este sentido.
Los marroquíes que pasan varias semanas en Marruecos pueden aprovechar su estancia para reunirse con un Centro Regional de Inversión, consultar carteras de proyectos, visitar un emplazamiento de inversión, reunirse con un banco, un socio local o un empresario y conocer de forma concreta los mecanismos de apoyo disponibles. Este periodo también constituye una oportunidad para descubrir las facilidades y los mecanismos de inversión puestos a disposición por el Reino.
Muchos marroquíes que abandonaron el país hace varios años no conocen plenamente la magnitud de los cambios experimentados por el entorno empresarial, la digitalización de los procedimientos, los mecanismos de acompañamiento a los inversores o los incentivos destinados a los proyectos productivos.
El regreso al país se convierte así en una especie de «visita económica», que permite comparar una percepción anterior de Marruecos con la realidad de un Reino en plena transformación.
De las transferencias a la inversión productiva: el próximo desafío
La cuestión central consiste ahora en convertir esta fuerza financiera en capital productivo. Las cifras muestran que el potencial es considerable, pero todavía necesita una mayor estructuración y orientación. En 2024, las entradas de inversión extranjera directa en Marruecos alcanzaron 43.800 millones de dírhams, según Bank Al-Maghrib, mientras que las transferencias de los marroquíes residentes en el extranjero ascendieron a 119.000 millones de dírhams.
Esta comparación no significa que ambos flujos tengan la misma naturaleza económica, pero ilustra el considerable peso financiero de la diáspora. En 2025, la inversión extranjera directa alcanzó aproximadamente 56.100 millones de dírhams, confirmando el fortalecimiento del atractivo de Marruecos. El Reino dispone, por tanto, de dos importantes palancas: atraer capital extranjero y movilizar el capital humano y financiero de los marroquíes residentes en el exterior.
La diáspora puede convertirse en un puente entre ambas. Un empresario marroquí establecido en Europa, América, el Golfo o África puede aportar mucho más que financiación: acceso a mercados, tecnología, redes de proveedores, clientes, experiencia de gestión y capacidad de internacionalización. Este es el valor añadido que los Centros Regionales de Inversión deben ahora tratar de captar. La nueva Carta de Inversión proporciona también un marco destinado a estimular la inversión productiva y reforzar su impacto territorial.
A finales de junio de 2026, se habían firmado 391 convenios de inversión por un valor total de 520.000 millones de dírhams en el marco de esta dinámica. El desafío consiste ahora en integrar más plenamente a los marroquíes residentes en el extranjero en esta trayectoria nacional y regional de inversión.
Los Centros Regionales de Inversión cuentan con una ventaja fundamental: su proximidad a los territorios, las empresas, las autoridades locales y los promotores de proyectos. Pueden identificar las necesidades locales y ofrecer a la diáspora proyectos concretos en lugar de limitarse a folletos promocionales. Este enfoque debería permitir progresivamente que los marroquíes del mundo pasen de ser visitantes a convertirse en socios económicos del desarrollo territorial.
Las carteras de proyectos, los mecanismos de financiación, los programas de acompañamiento, los incentivos a la inversión y las diferentes medidas de facilitación deben presentarse de manera sencilla, transparente y directamente aplicable. El inversor marroquí residente en el extranjero es hoy un inversor informado y exigente. Compara territorios, costes, plazos, incentivos y perspectivas de rentabilidad, y espera una administración rápida, clara y profesional.
La competencia entre los Centros Regionales de Inversión se decidirá, por tanto, menos por los discursos que por su capacidad para transformar rápidamente una intención de inversión en un proyecto real. Gracias a su diáspora, Marruecos posee un activo económico excepcional construido a lo largo de varias décadas de migración. Los 119.000 millones de dírhams transferidos en 2024 representan solamente la parte más visible de esta fuerza. Detrás de estas transferencias se encuentran millones de profesionales cualificados, empresarios y ejecutivos que poseen un importante capital financiero, profesional y tecnológico, además de amplias redes internacionales.
El periodo vacacional constituye precisamente el momento ideal para permitirles redescubrir el Marruecos económico, sus nuevos territorios de inversión, sus infraestructuras, sus sectores emergentes, sus facilidades y sus mecanismos de acompañamiento. Para los marroquíes del mundo, regresar al país puede ser, por tanto, mucho más que un regreso a sus raíces. Puede convertirse en el punto de partida de un nuevo proyecto empresarial o de inversión.
Para los Centros Regionales de Inversión, el objetivo es claro: convertir la estancia estival en un primer encuentro empresarial y, posteriormente, transformar ese encuentro en una inversión concreta.
En un contexto de creciente competencia internacional por el capital, las competencias y los mercados, los marroquíes residentes en el extranjero podrían convertirse en uno de los activos estratégicos más valiosos del Reino.

