El Marruecos está intensificando la implementación de su estrategia nacional de desalación de agua de mar con el objetivo de reforzar la seguridad de su abastecimiento hídrico ante la creciente escasez de recursos convencionales, destaca el diario español El Español.
Según la publicación, esta ambiciosa estrategia prevé alcanzar una producción anual de 1.700 millones de metros cúbicos de agua desalinizada para el horizonte 2030, con el objetivo de que el 60 % del agua potable del país provenga de la desalación, frente a aproximadamente el 25 % actual.
El programa forma parte de un amplio plan de desarrollo de infraestructuras hidráulicas, que incluye la construcción de una gran planta en Tiznit con una capacidad de 350 millones de metros cúbicos anuales, destinada a abastecer tanto a centros urbanos como a zonas agrícolas cercanas. El diario subraya que esta instalación será estratégica para la seguridad alimentaria del país.
Asimismo, el plan contempla la construcción de nuevas plantas en Nador, Tánger, Rabat y Casablanca, con una capacidad total estimada de 540 millones de metros cúbicos.
Actualmente, Marruecos cuenta con 17 plantas de desalación en funcionamiento, con una producción conjunta de 345 millones de metros cúbicos al año. Las nuevas instalaciones, cuya entrada en operación está prevista antes de 2027, serán alimentadas por energías renovables, en línea con la estrategia nacional que busca convertir la desalación en un pilar clave de la seguridad hídrica.
Paralelamente, el país desarrolla proyectos complementarios como el puerto de Tan-Tan dedicado a la exportación de hidrógeno verde y amoníaco, lo que refleja la convergencia entre la política hídrica y la transición energética.
En un contexto marcado por el cambio climático y la creciente presión sobre los recursos hídricos, Marruecos apuesta por la desalación como eje central de su seguridad hídrica y energética, concluye El Español.



