El primer semestre de 2026 confirmó la solidez de la economía marroquí y el éxito continuo de su transformación estructural. En un contexto internacional marcado por la desaceleración de las principales economías, las tensiones geopolíticas y la persistente volatilidad de los mercados, Marruecos registró un crecimiento económico cercano al 5 %, impulsado por el dinamismo de las actividades no agrícolas, la recuperación del sector agrícola, la aceleración de la inversión y el sólido desempeño de las industrias orientadas a la exportación. Este resultado consolida la posición del Reino como una de las economías más dinámicas y resilientes del continente africano.
La industria manufacturera sigue siendo el principal motor del crecimiento económico. Los sectores de la automoción, la aeronáutica, la electrónica, la industria agroalimentaria, la química, los textiles técnicos y la fabricación de baterías eléctricas continúan expandiéndose y representan actualmente cerca del 87 % de las exportaciones totales de Marruecos. Este notable desempeño refleja el éxito de la estrategia industrial aplicada por el Reino durante las dos últimas décadas, basada en el desarrollo de ecosistemas industriales, el fortalecimiento de la competitividad empresarial y una mayor integración en las cadenas globales de valor.
Los indicadores del comercio exterior confirman igualmente esta dinámica. A finales de mayo de 2026, las exportaciones marroquíes alcanzaron 211,4 mil millones de dirhams, lo que representa un crecimiento anual del 5,8 %, impulsado principalmente por los excelentes resultados de los sectores del automóvil, la aeronáutica, los fosfatos y sus derivados, la agricultura y las industrias eléctricas y electrónicas. Las importaciones, por su parte, crecieron a un ritmo más elevado hasta situarse en 370,5 mil millones de dirhams, un aumento del 11,8 % con respecto al mismo período del año anterior, debido principalmente al incremento de las compras de bienes de equipo, productos energéticos y materias primas destinadas a reforzar la capacidad productiva del país. Como consecuencia, el déficit comercial alcanzó aproximadamente 159,1 mil millones de dirhams, reflejando principalmente un importante ciclo de inversión industrial más que un desequilibrio estructural de la economía.
La inflación continuó disminuyendo durante el primer semestre de 2026 y se mantuvo en torno al 1 %, una de las tasas más bajas del continente africano. Este resultado fue posible gracias a la política monetaria prudente de Bank Al-Maghrib, la normalización de las cadenas mundiales de suministro, la reducción de los precios de varios productos alimentarios y las medidas adoptadas por el Gobierno para proteger el poder adquisitivo de los hogares. La estabilidad de los precios ha reforzado la confianza de los consumidores y ha creado un entorno favorable para la inversión y el crecimiento económico.
La inversión sigue siendo uno de los pilares fundamentales del crecimiento. Los flujos netos de Inversión Extranjera Directa (IED) alcanzaron 23,32 mil millones de dirhams a finales de mayo de 2026, registrando un incremento excepcional del 41,8 % respecto al mismo período del año anterior. Este resultado confirma la creciente capacidad de Marruecos para atraer inversiones internacionales, respaldada por la estabilidad macroeconómica, unas infraestructuras modernas, plataformas industriales y logísticas de alto nivel y políticas públicas orientadas al desarrollo industrial. Los principales sectores receptores fueron la automoción, las energías renovables, la aeronáutica, la electrónica, el textil y las industrias vinculadas a la transición energética.
El sector financiero también continúa desempeñando un papel decisivo en el apoyo a la actividad económica. El sistema bancario marroquí mantiene elevados niveles de solvencia, liquidez y rentabilidad, lo que le permite responder eficazmente a las crecientes necesidades de financiación de la economía. Los créditos concedidos a la clientela alcanzaron aproximadamente 1.038,6 mil millones de dirhams, con un crecimiento anual del 6,5 %, mientras que los depósitos bancarios siguieron aumentando de manera constante. Las entidades financieras continúan financiando a las empresas industriales, las pequeñas y medianas empresas, los grandes proyectos de infraestructura y los hogares, mientras que Bank Al-Maghrib mantiene condiciones monetarias favorables para apoyar un crecimiento sostenible.
Más allá de los resultados coyunturales, estos indicadores ponen de manifiesto la profunda transformación del modelo económico marroquí. La economía nacional depende cada vez menos de los sectores tradicionales y se orienta progresivamente hacia industrias de alto valor añadido, tecnologías avanzadas, energías renovables, transformación digital y servicios innovadores. Paralelamente, los grandes proyectos de infraestructura vinculados a la organización de la Copa Mundial de la FIFA 2030 están acelerando las inversiones en transporte, logística, turismo, desarrollo urbano y equipamientos públicos, generando un importante efecto multiplicador sobre toda la economía.
En conjunto, estos indicadores confirman que Marruecos continúa consolidándose como uno de los principales polos industriales, logísticos y financieros de África. La combinación de un sólido crecimiento económico, una inflación controlada, un fuerte aumento de la inversión extranjera, una industria altamente competitiva, un sistema bancario robusto y una visión estratégica de largo plazo ofrece al Reino perspectivas especialmente favorables. Aunque persisten desafíos relacionados con la reducción del déficit comercial, el aumento de la productividad, la creación de empleo cualificado y la profundización de la industrialización, el primer semestre de 2026 representa un nuevo paso en la construcción de una economía más competitiva, innovadora, sostenible y generadora de valor, fortaleciendo el liderazgo de Marruecos tanto en África como en la región mediterránea.

