Liquidez bancaria: por qué los bancos marroquíes siguen recurriendo a Bank Al-Maghrib

La necesidad de liquidez del sistema bancario marroquí, que se mantuvo en 123.300 millones de dirhams en 2025, según el informe anual de Bank Al-Maghrib, no debe interpretarse como una señal de debilidad del sector bancario. Por el contrario, refleja una transformación estructural de la economía marroquí, caracterizada por una fuerte demanda de financiación, un crecimiento sostenido del crédito y una política monetaria activa. Detrás de esta cifra existe un delicado equilibrio entre la solidez de los bancos, las necesidades de financiación de la economía real y el papel central del Banco Central en la preservación de la estabilidad financiera.

Durante los últimos años, el déficit de liquidez del sector bancario se ha mantenido muy por encima de sus niveles históricos. Mientras que la necesidad media de liquidez rondaba los 78.000 millones de dirhams entre 2021 y 2023, actualmente supera los 120.000 millones de dirhams, lo que pone de manifiesto una profunda transformación de los mecanismos de financiación de la economía.

Una economía que demanda cada vez más liquidez

La principal explicación radica en la aceleración de la financiación de la economía marroquí. Los bancos conceden más créditos a empresas, hogares y grandes proyectos de inversión, lo que incrementa de forma natural sus necesidades de refinanciación.

Marruecos atraviesa actualmente un ciclo de inversiones sin precedentes. Los proyectos relacionados con las infraestructuras, los preparativos para la Copa Mundial de la FIFA 2030, la transición energética, la industria automotriz, la aeronáutica y el hidrógeno verde movilizan importantes volúmenes de capital. Los bancos desempeñan un papel fundamental en la financiación de estos proyectos, lo que aumenta su demanda de liquidez.

Al mismo tiempo, la recuperación gradual de la inversión privada y el incremento de las necesidades de capital circulante de las empresas refuerzan la demanda de crédito.

La circulación de efectivo sigue presionando la liquidez

Una de las principales características del sistema financiero marroquí sigue siendo el amplio uso del efectivo. Los retiros de dinero continúan aumentando, reduciendo los recursos disponibles dentro del sistema bancario.

Cada dírham retirado en efectivo sale temporalmente del circuito bancario y debe ser compensado mediante nuevas fuentes de financiación. Esta persistente preferencia por los pagos en efectivo constituye uno de los principales factores estructurales del déficit de liquidez.

A pesar de los avances registrados en la digitalización de los medios de pago, Marruecos continúa siendo una economía donde el efectivo mantiene un papel predominante en las transacciones cotidianas.

Las reservas de divisas influyen directamente en la liquidez

El nivel de las reservas internacionales netas de Bank Al-Maghrib también ejerce una influencia determinante sobre la liquidez bancaria.

Cuando las reservas de divisas aumentan gracias a las exportaciones, la inversión extranjera directa, los ingresos turísticos y las remesas de los marroquíes residentes en el extranjero, se inyectan más dírhams en la economía.

Por el contrario, cuando aumentan las salidas de divisas o disminuyen los flujos de entrada, la disponibilidad de dírhams se reduce, obligando a los bancos a recurrir en mayor medida al refinanciamiento del Banco Central.

Esta relación explica por qué la evolución de las reservas internacionales tiene un impacto directo sobre el déficit de liquidez bancaria.

Un Banco Central que apoya la economía sin alimentar la inflación

Frente a esta situación, Bank Al-Maghrib ha adoptado una estrategia equilibrada.

Mediante la inyección de 137.800 millones de dirhams a través de distintos instrumentos —anticipos a siete días, operaciones de refinanciación a uno y tres meses y programas de apoyo a la financiación de la economía—, el Banco Central garantiza el buen funcionamiento del mercado monetario manteniendo un estricto control de las condiciones de financiación.

El objetivo no es proporcionar liquidez ilimitada, sino responder con precisión a las necesidades reales del sistema bancario, preservar la estabilidad de los tipos de interés y asegurar una transmisión eficaz de la política monetaria.

El hecho de que el tipo de interés interbancario se haya mantenido perfectamente alineado con el tipo de interés oficial demuestra la eficacia de esta estrategia.

Una elevada necesidad de liquidez no significa debilidad bancaria

Contrariamente a una idea muy extendida, una elevada necesidad de liquidez no implica que los bancos marroquíes sean frágiles.

Las entidades financieras mantienen niveles de solvencia plenamente conformes con los estándares internacionales de Basilea III y presentan sólidos indicadores prudenciales. Su recurso al refinanciamiento de Bank Al-Maghrib constituye, ante todo, un mecanismo normal de gestión de tesorería.

En la mayoría de las grandes economías, los bancos centrales desempeñan igualmente el papel de principal proveedor de liquidez para garantizar el correcto funcionamiento de los mercados monetarios.

¿Hacia una normalización gradual?

A medio plazo, varios factores podrían contribuir a reducir progresivamente el déficit de liquidez.

La mejora de los ingresos turísticos, el crecimiento continuo de las exportaciones industriales, el aumento de la inversión extranjera directa, la expansión de los pagos electrónicos y un incremento sostenido del ahorro nacional podrían reforzar los recursos del sistema bancario.

Sin embargo, mientras Marruecos continúe con su ambiciosa estrategia de inversión y transformación industrial, es probable que las necesidades de refinanciación permanezcan elevadas.

Una consecuencia del dinamismo económico

En definitiva, el mantenimiento de una necesidad de liquidez superior a 123.000 millones de dirhams refleja mucho más el dinamismo y la transformación de la economía marroquí que una situación de tensión en el sector bancario. Los bancos financian más proyectos, las empresas invierten más y Bank Al-Maghrib acompaña esta dinámica garantizando la fluidez del mercado monetario.

En este contexto, las inyecciones de liquidez del Banco Central constituyen, ante todo, un instrumento de estabilidad financiera. Permiten sostener el crecimiento económico, preservar condiciones favorables de financiación y garantizar que el sistema bancario continúe desempeñando plenamente su papel como motor de la inversión y del desarrollo económico del Reino.

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