España ha vivido este año el verano más caluroso desde el inicio de los registros meteorológicos, en 1961, según los datos publicados este miércoles por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).
La temperatura media registrada durante los meses de junio, julio y agosto alcanzó los 24,5 grados centígrados, superando en 0,3 grados el anterior récord, correspondiente al verano de 2025. La cifra se sitúa además 2,4 grados por encima de la media del periodo de referencia 1991-2020.
El dato más llamativo corresponde a la duración de las condiciones extremas. La España peninsular y Baleares acumularon 61 días bajo condiciones de ola de calor, un récord absoluto que supera ampliamente los 41 días registrados en 2022 y los 36 de 2025. Esto significa que aproximadamente dos de cada tres días del verano estuvieron marcados por temperaturas excepcionalmente elevadas.
Cuatro episodios de ola de calor
Las condiciones extremas se distribuyeron en cuatro episodios de ola de calor en la Península y Baleares.
El primero tuvo lugar entre el 20 y el 27 de junio, con una duración de ocho días y afectación a 42 provincias. El segundo se produjo entre el 2 y el 24 de julio, afectando a 37 provincias y convirtiéndose en el episodio más intenso del verano, con una anomalía térmica de 3,9 grados.
El tercer episodio se prolongó del 28 de julio al 20 de agosto y afectó a 32 provincias. Las olas de calor de julio y agosto, con 23 y 24 días de duración respectivamente, se encuentran entre las más largas registradas desde 1975.
El calor extremo tampoco se limitó estrictamente a los meses de verano. A finales de mayo se registraron temperaturas propias de julio en amplias zonas del país, mientras que septiembre comenzó con un nuevo episodio de ola de calor, que afectó provisionalmente a 16 provincias entre el 2 y el 7 de septiembre.
Una tendencia climática cada vez más marcada
Los datos de AEMET reflejan una evolución preocupante de las temperaturas en España. Los diez veranos más cálidos de toda la serie histórica se han registrado en el siglo XXI, mientras que siete de los ocho más cálidos corresponden a años posteriores a 2015.
La persistencia de las altas temperaturas ha tenido también consecuencias sobre la salud pública y el medio ambiente. Las olas de calor prolongadas aumentan los riesgos para las personas vulnerables y contribuyen a unas condiciones más favorables para los incendios forestales.
El verano de 2026 se suma así a una sucesión de episodios de calor extremo que evidencian el aumento de la frecuencia y duración de las temperaturas elevadas en España, en un contexto de cambio climático.

