770.000 millones de dólares: África quiere convertir los minerales críticos en un motor de crecimiento industrial

África está acelerando su estrategia para maximizar el valor de sus recursos minerales mediante el desarrollo del procesamiento local, en lugar de exportar materias primas sin transformar. Con un mercado mundial de minerales críticos que podría superar los 770.000 millones de dólares de aquí a 2040, el continente busca aprovechar la creciente demanda de cobalto, litio, grafito, cobre, níquel, manganeso y tierras raras, minerales esenciales para la fabricación de baterías, vehículos eléctricos, semiconductores, energías renovables y tecnologías avanzadas.

Esta nueva orientación constituye uno de los pilares de la industrialización africana y de su transición hacia una economía de mayor valor añadido.

África dispone de ventajas estratégicas excepcionales. El continente concentra cerca del 30 % de las reservas mundiales de minerales críticos, indispensables para la transición energética mundial. La República Democrática del Congo produce por sí sola alrededor del 75 % del cobalto mundial, mientras que Zambia figura entre los principales productores africanos de cobre. Zimbabue desarrolla rápidamente su industria del litio, Namibia fortalece su producción de tierras raras y uranio, Sudáfrica mantiene su liderazgo mundial en metales del grupo del platino y manganeso, y Marruecos consolida su posición en los fosfatos al tiempo que invierte de forma masiva en materiales destinados a la fabricación de baterías para vehículos eléctricos.

La demanda mundial continúa creciendo. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la demanda de litio aumentó cerca de un 30 % en 2024, mientras que la de cobalto, níquel, grafito y tierras raras creció entre un 6 % y un 8 %, impulsada por la expansión de los vehículos eléctricos, los sistemas de almacenamiento de energía y las tecnologías limpias. Se espera que esta tendencia se intensifique durante las próximas décadas, creando una oportunidad histórica para las economías africanas.

Sin embargo, pese a su enorme riqueza geológica, más del 80 % de los minerales africanos siguen exportándose en estado bruto o con escasa transformación, lo que impide a los países productores capturar una parte significativa del valor añadido generado por las cadenas globales de suministro. La mayor parte de la capacidad mundial de refinado y procesamiento continúa concentrada en Asia, especialmente en China, que controla cerca del 87 % de la capacidad mundial de refinado de varios minerales estratégicos.

Frente a esta situación, numerosos gobiernos africanos están impulsando políticas industriales destinadas a crear refinerías de minerales, plantas de materiales para baterías, fábricas de componentes electrónicos y gigafábricas de baterías. Al mismo tiempo, aumentan las inversiones en infraestructuras mineras, parques industriales, corredores logísticos y asociaciones tecnológicas con los principales grupos industriales internacionales.

Según el Banco Africano de Desarrollo (BAfD), el desarrollo de cadenas de valor regionales en torno a los minerales críticos representa una oportunidad de decenas de miles de millones de dólares anuales para las economías africanas. Esta transformación podría generar cientos de miles de empleos cualificados, incrementar las exportaciones industriales, fortalecer los ingresos fiscales y acelerar la transferencia de tecnología hacia las industrias locales.

Al apostar por la transformación local en lugar de la exportación de minerales sin procesar, África aspira a convertirse en un actor clave de la revolución industrial verde. La riqueza mineral del continente deja de ser únicamente un recurso geológico para convertirse en un activo estratégico capaz de impulsar la competitividad industrial, reforzar la soberanía económica y situar a África en el centro de las cadenas de valor mundiales de la transición energética y de las tecnologías del futuro.

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