La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó un llamamiento para recaudar mil millones de dólares con el fin de hacer frente a las emergencias sanitarias y apoyar los servicios de salud esenciales en más de 35 países en 2026. Esta cifra supone una reducción respecto a los 1.500 millones de dólares solicitados en 2025, de los cuales solo se recibieron 900 millones.
Estos fondos permitirán apoyar la respuesta sanitaria en 36 contextos de emergencia en todo el mundo, entre ellos Gaza y Oriente Medio, Sudán, Ucrania, la República Democrática del Congo, Haití y Myanmar. El anuncio fue realizado en Ginebra por el director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, Chikwe Ihekweazu, durante una rueda de prensa.
Según el Sr. Ihekweazu, la revisión a la baja del llamamiento tiene en cuenta las restricciones presupuestarias mundiales y los recursos realmente disponibles, a pesar de que las necesidades humanitarias siguen siendo enormes.
Por su parte, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que muchos gobiernos se enfrentan a crecientes limitaciones financieras y a un mayor enfoque político en las prioridades nacionales. No obstante, subrayó la necesidad de contar con recursos flexibles para mantener servicios de salud vitales, prevenir brotes epidémicos y apoyar a las poblaciones que viven en los contextos más difíciles.
En 2025, la OMS intervino en 50 emergencias sanitarias en 82 países, prestando asistencia a más de 30 millones de personas. La organización apoyó a más de 8.000 establecimientos de salud, desplegó alrededor de 1.500 clínicas móviles y coordinó la labor de 1.500 socios, así como de más de 100 equipos médicos de emergencia internacionales.
La vigilancia sanitaria en tiempo real permitió además detectar y contener más de 450 amenazas para la salud pública.
Sin embargo, la OMS advirtió que los recortes en la financiación mundial de la salud han provocado el cierre o la reducción de las actividades de 6.700 centros de salud en una veintena de contextos humanitarios, dejando a 53 millones de personas sin acceso a la atención médica. Asimismo, cerca de 250 millones de personas viven actualmente en situaciones de crisis humanitaria sin un acceso adecuado a los servicios de salud.
La agencia de la ONU reconoció finalmente que el último año ha sido uno de los más difíciles de su historia, marcado en particular por el anuncio del retiro de Estados Unidos y la disminución del apoyo de varios países a la ayuda internacional, aunque Washington no figuraba entre los principales contribuyentes a la financiación de las respuestas a las emergencias sanitarias.







