La red social china TikTok alcanzó un acuerdo amistoso pocas horas antes de la apertura en Estados Unidos de un juicio muy esperado que la enfrentaba, junto a los gigantes estadounidenses Meta y YouTube, a miles de demandantes que los acusan de haber diseñado conscientemente plataformas adictivas para los jóvenes.
Con este acuerdo confidencial, TikTok se convierte en la última empresa en resolver este tipo de demandas antes del juicio, tras el acuerdo alcanzado la semana pasada por Snap Inc., empresa matriz de Snapchat. El proceso continuará ahora únicamente contra Meta, propietaria de Facebook e Instagram, y contra YouTube.
Según abogados implicados en el procedimiento, el acuerdo entre ByteDance, empresa matriz de TikTok, y la demandante debía anunciarse al inicio de la audiencia ante el Tribunal Superior de Los Ángeles.
El caso forma parte de un expediente piloto basado en la demanda presentada por una joven californiana de 19 años, identificada con las iniciales K.G.M., seleccionada para poner a prueba la gestión judicial de litigios masivos contra las grandes empresas tecnológicas. El resultado podría servir de referencia para miles de casos similares en curso o previstos en Estados Unidos.
Las empresas están acusadas de haber diseñado deliberadamente sus aplicaciones, en particular sus algoritmos de recomendación personalizada, para maximizar el tiempo de uso por parte de los usuarios, incluidos los menores.
Hasta ahora, los gigantes tecnológicos habían evitado en gran medida este tipo de demandas amparándose en la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, que limita su responsabilidad por los contenidos generados por los usuarios. Los abogados de los demandantes adoptaron una estrategia alternativa, atacando el diseño del producto y no el contenido, en una línea similar a la utilizada contra la industria tabacalera en las décadas de 1990 y 2000.
La demandante afirma haber comenzado a utilizar YouTube a los seis años, Instagram a los 11, Snapchat a los 13 y TikTok a los 14, y sostiene que esta exposición temprana provocó una adicción que contribuyó a la depresión, la ansiedad, trastornos de la imagen corporal y pensamientos suicidas.
No se ha fijado una cuantía concreta para evaluar el daño alegado, ya que la demandante solicitó principalmente la celebración de un juicio civil ante un tribunal del Estado de California.
Este caso se produce en un contexto de crecientes presiones sobre los gigantes digitales, tanto en Estados Unidos como a nivel internacional, para reforzar la regulación de las redes sociales y proteger mejor a los menores. Varios países han adoptado recientemente o estudian medidas restrictivas, mientras que las plataformas afectadas han anunciado el despliegue de herramientas de protección reforzadas dirigidas a los adolescentes.







