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Nvidia acelera la innovación con el lanzamiento de una nueva generación de chips dedicados a la inteligencia artificial

El grupo estadounidense Nvidia, que suministra más del 80 por ciento de los chips utilizados en inteligencia artificial, anunció el inicio de la producción de sus nuevos procesadores Vera y Rubin, presentados como más potentes y con menor consumo energético que las generaciones anteriores. El anuncio fue realizado por el director ejecutivo de la compañía, Jensen Huang.

Según explicó, Nvidia decidió acelerar el ritmo de desarrollo de sus tecnologías de computación, con el objetivo de ofrecer nuevos avances cada año. Hasta ahora, el ciclo de innovación del grupo, al igual que el de sus competidores, se extendía por un mínimo de dos años.

La producción de los procesadores Vera, de tipo CPU, y Rubin, GPU que ofrecen una mayor potencia de cálculo, comenzó así menos de un año después de la comercialización de las generaciones anteriores Grace y Blackwell. Esta nueva arquitectura debería estar disponible en el mercado durante el segundo semestre del año, precisó la empresa californiana.

Jensen Huang señaló que el inicio rápido de la producción era indispensable para cumplir con el calendario de lanzamiento, durante una presentación al margen de la feria tecnológica CES, inaugurada el martes en Las Vegas.

Esta aceleración del ciclo de innovación suscita, sin embargo, preocupaciones entre algunos analistas e inversores, que temen una obsolescencia más rápida de las generaciones anteriores, incluso antes de que las enormes inversiones realizadas hayan sido plenamente rentabilizadas.

Según Dion Harris, responsable de productos para centros de datos en Nvidia, la nueva plataforma permite procesar hasta cinco veces más datos que la generación anterior, al tiempo que ofrece un rendimiento cinco veces superior por dólar invertido y una eficiencia energética multiplicada por cinco.

El desafío es considerable para los clientes del grupo, entre ellos gigantes tecnológicos como Microsoft, Amazon o Meta, que afrontan un fuerte aumento de sus costes energéticos vinculado al despliegue masivo de la inteligencia artificial.

Esta tecnología tiene como objetivo reducir el coste global de la inteligencia artificial, aseguró Dion Harris, en un sector que ha atraído en los últimos años cientos de miles de millones de dólares en inversiones, alimentando los temores de una posible burbuja.

Con esta estrategia, Nvidia también busca consolidar su posición dominante en el mercado mundial de chips destinados a los centros de datos de inteligencia artificial, una cuota estimada en más del 80 por ciento.

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